El lenguaje de la Fed, el futuro de los tipos y la economía de EEUU

Se acabó en EEUU el dinero al cero. La Fed ha subido los tipos al 1% y el ‘gráfico de puntos’ apunta a otras dos subidas en 2017. ¿Logrará ‘enfriar’ Yellen las esperanzas puestas en Trump?

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Con apenas tres meses de vida, 2017 está cumpliendo su papel como punto de inflexión en el cambio de paradigma de la ‘nueva normalidad’ de bajo crecimiento, inflación y tipos. La inflación, más allá del efecto base del crudo, parece haber vuelto a la vida; la actividad y la confianza también resurgen; y ha llegado el momento de que la Reserva Federal (Fed) vuelva a incrementar el precio del dinero.

Aunque arrancó en diciembre de 2015 (tras diez años, desde junio de 2006, sin movimientos en este sentido), este ciclo alcista de la autoridad monetaria estadounidense se ‘paró’ hasta el mismo mes de 2016, cuando se produjo el segundo aumento. Este miércoles, 15 de marzo, apenas tres meses después, el botón de subida ha sido pulsado de nuevo y los tipos alcanzan ya el 1%.

Descontado este paso por el mercado, y sin dramas, ante las elevadas expectativas que despiertan las promesas fiscales y de inversión de Donald Trump, la clave de esta reunión de la Fed estaba por tanto en el lenguaje tanto de su comunicado, como de su presidenta, Janet Yellen, en busca de pistas sobre cuántas veces más aumentará el precio del dinero (por ahora se esperan dos). Y de las palabras de Yellen, y de la famosa línea de puntos del organismo, se desprenden otras dos subidas más a lo largo del año.

¿Hasta cuatro subidas de tipos en 2017?

Luke Bartholomew, gestor de inversiones de Aberdeen Asset Management (AM), apunta que “estamos entrando en una fase en la que podría haber cuatro subidas de tipos de interés sobre la mesa. Pero los inversores solo se han hecho a la idea de tres, por lo que Yellen va a tener que andar con cuidado sobre qué señal da o hará que los mercados se tambaleen”.

De hecho, a este experto lo que le llama la atención de este encuentro es la buena recepción que están teniendo los activos financieros a un alza en el precio del dinero, cuando en los dos últimos años la mera sugerencia de ello provocaba una alta volatilidad. “Ahora son totalmente optimistas, lo que es una buena noticia. Pero simplemente se podría estar aplazando un dolor de cabeza para la Fed, y un riesgo para el mercado, para más adelante”.

Así, apunta que para evitar que se sobrecaliente la economía, el banco central “necesitará persuadir a las Bolsas para que reaccionen de tal manera que realmente las condiciones financieras se endurezcan en respuesta a cualquier subida de tipos”.

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Fuente: Capital Economics.

Mientras, para Yves Longchamp, head of research de ETHENEA Independent Investors (Schweiz), que se esperen tres aumentos ya es “una visión bastante agresiva y refleja un giro de 180 grados en la visión de los inversores después de la elección de Donald Trump”. Por tanto, si simplemente se cumplen estas previsiones no espera que “el endurecimiento de la política monetaria tenga un gran impacto”.

Sino hay hechos, hay prudencia

Con todo, también hay quien cree que la Fed debe seguir subrayando su independencia, mantenerse al margen de las elevadas expectativas puestas en las medidas del presidente, pues, no debemos olvidar que no sólo se han materializado en ningún sentido aún (el jueves se espera el primer borrador de su Presupuesto), sino que apenas hay cifras sobre la mesa…

En este sentido, Jean-Luc Hivert, CIO de renta fija y cross asset de La Française Asset Management (AM), considera que sería “razonable asumir que el mercado descontará dos subidas de tipos adicionales en 2017”. Opina que la autoridad monetaria “no necesita hacer declaraciones más duras o mejorar sus previsiones económicas (…) necesita mantener una actitud dependiente de los datos ya que tenemos una gran incertidumbre en relación al anuncio de la reforma fiscal de Trump”.

Coincide Adrien Pichoud, economista jefe de SYZ AM, al esperar que “la Fed permanezca cauta en medio de un entorno económico y político positivo, pero altamente incierto. Los elevados niveles de endeudamiento de los sectores público y privado hacen que el crecimiento sea muy sensible a cualquier endurecimiento de las condiciones de financiación. Desde el punto de vista de los impuestos, queda por ver cuánto del programa extremadamente ambicioso del presidente se convertirá finalmente en reformas reales”.

De hecho, Stefan Chappot, gestor de bonos corporativos en Vontobel AM, recuerda que “frente a otros participantes en el mercado como son los consumidores o los propios inversores, la Fed mantiene una actitud extremadamente cauta. Existe en este momento en el mercado americano un elevado nivel de esperanza y de confianza en que las medidas que tome la Administración Trump supondrán un potente impulso para el crecimiento económico. Sin embargo, la esperanza no es más que esperanza y la Fed basa su política en hechos y datos”.

La economía de Estados Unidos, señala, “se enfrenta todavía a algunos vientos cíclicos en contra. Además tiene que lidiar con un dólar fuerte y con algunos indicadores que a primera vista podrían ser muy positivos, pero que pierden parte de su brillo si se analizan con detalle. Este el caso, por ejemplo, del crecimiento de los salarios. Si se toma el dato descontando la inflación, se queda en terreno prácticamente plano”. En este contexto, sigue aguardando “una tendencia de subidas muy lentas y graduales de tipos”.

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Fuente: Legg Mason.

Ganadores y perdedores de las alzas de tipos

Con todo, la cuestión clave es ¿qué significan para mercado y actividad los incrementos del precio del dinero? Marisa Cabrita, analista de Orey Financial, explica, que, “en general, podría conducir a un enfriamiento de la economía. Se puede esperar un aumento generalizado de los costes financieros soberanos y corporativos, una caída de los beneficios empresariales, manteniendo el mercado de bonos bajo presión, la apreciación del ‘billete verde’ y un mayor atractivo para la inversión en activos sin riesgo, es decir, los depósitos”.

Sin embargo, matiza, este movimiento también significa que “Estados Unidos está creciendo a un ritmo suficiente en el que es necesario aumentar los tipos para evitar presiones inflacionarias”.

Observa un “efecto contagio” negativo para los emergentes (el servicio de la deuda emitida en dólares será más caro y lleva a una fuga de capitales hacia Estados Unidos) y mixto para Europa (exportaciones más competitivas, presión en la curva de rendimientos y aumento de los costes de financiación).

En cuanto al ‘mercado puro y duro’: “La compra de dólares y del sector bancario podría ser una posición apropiada para los inversores. Además, en el escenario en el que a la Fed se incorpore una política fiscal expansiva, las empresas más cíclicas, como las industriales y de consumo discrecional se verán beneficiadas”.

A vueltas con el balance de la Fed y el ‘enfrentamiento’ Yellen-Trump

Finalmente, Julien-Pierre Nouen, jefe economista-estratega de Lazard Frères Gestion, recuerda que más allá de los tipos, se mantiene la duda sobre la reducción del balance de la Fed que debe intervenir una vez que el ciclo alcista de los tipos haya avanzado.

Para ello, explica, la autoridad monetaria “se plantea dejar de reinvertir en los bonos que lleguen a vencimiento, pero todavía no se ha fijado ninguna fecha. Como Ben Bernanke había anunciado el principio del tapering antes de su salida en enero de 2014, Janet Yellen podría desear anunciar esta medida antes de enero de 2018, fecha del final de su mandato”.

Asimismo, este experto plantea otra cuestión: “¿A quién va a elegir Donald Trump para ocupar las posiciones vacantes del banco central? Dos puestos de gobernadores se encuentran actualmente libres, Daniel Tarullo anunció que dimitiría en primavera y, es probable, que Yellen dimita de su puesto de gobernadora en el plazo de su mandato como presidenta. Por lo tanto, estas nuevas nominaciones podrían cambiar en profundidad el ‘programa’ de la Fed”.

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