La renta fija y el nuevo trabajo de los bancos centrales

EEUU y China suben tipos. Japón, Reino Unido y la Zona Euro siguen en stand by, pero su retirada cada vez ‘suena’. ¿Pierde la renta fija un jugador o cambia su rol?

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Billones de dólares invertidos en la compra de deuda, inyecciones masivas de liquidez y tipos reducidos a la mínima expresión han sido necesarios para calmar las tensiones que convulsionarios a los mercados de renta fija tras la crisis y sus sucesivos ‘rebrotes’. Medidas extraordinarias que han corrido a cargo de los bancos centrales y que los han convertido en los principales garantes de una recuperación que ahora mira hacia la política fiscal para seguir avanzando.

Aunque las Bolsas celebran este cambio de paradigma y la deuda ‘capea el temporal’ sin el estrés de episodios anteriores (como el taper tantrum de 2013), lo cierto es que, a pesar de los ‘efectos perversos’ de muchos de estos estímulos, y ante la elevada incertidumbre política su salida del terreno de juego no termina de convencer a los expertos…

“A pesar de que supone un ‘viento en contra’ del crecimiento, el endurecimiento monetario como tal no es algo malo cuando la economía se está calentando”, apuntan los expertos de Nordea AM. Sin embargo, alertan del peligro que supone que el respaldo fiscal sustituya al de los bancos centrales, pues, afirman, ambas políticas son “complementarias, no sustitutivas”, sobre todo en un mundo “inundado de deudas” y muy sensible, por tanto, a cualquier movimiento en los tipos de interés.

En este sentido, desde XTB creen que las autoridades monetarias “siempre van a estar ahí, cuando las cosas vayan bien, como es en este momento, y también cuando las cosas no vayan tan bien. La próxima piedra en el camino que se le está empezando a plantear a los bancos centrales, es el impacto destacable para el largo plazo que se podría producir en la renta fija, ocasionando una situación adversa”.

El problema, explican, “sería unas rentabilidades que estuvieran fuera de las posibilidades monetarias del ente emisor, lo que provocaría una desconfianza lo suficientemente grande que podría desencadenar un posible terremoto financiero, que desataría un panorama oscuro no sólo para la deuda, sino también para todos los activos a nivel global. Si Tenemos en cuenta que el de renta fija es un mercado de confianza, si se dudara de su estructura, se produciría un efecto dominó. Este tipo de crisis ya se produjeron en el pasado y sus consecuencias fueron bastante nefastas”.

Así, concluyen: “El nuevo trabajo de los bancos centrales es la sostenibilidad de unas yields acordes a la situación del mercado y no dejar que las mismas se disparen, para ello, tiene el poder de seguir siendo el actor principal dentro del mercado. En un caso como este, y siguiendo con la línea a la que nos tienen acostumbrados, son y serán los mayores tenedores y compradores de bonos soberanos”.

Tal y como indica Credit Suisse, uno de los principales interrogantes para las autoridades monetarias es hasta qué punto pueden volver a la ‘normalidad’ previa a la crisis. Y es que, por ejemplo, ante el nuevo entorno regulatorio, deberían mantener sus amplios balances por un largo periodo de tiempo, para que las entidades financieras puedan cumplir con los requerimientos de liquidez impuestos por Basilea III.

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  1. […] La victoria del stablishment en Holanda ha dado el respiro que necesitaba a la Bolsa europea. El resultado supone un espaldarazo para los partidos tradicionales en el verdadero foco de riesgo político que es Francia, aunque no son pocos los expertos que consideran inadecuados extrapolar la situación del primer país al segundo. Con todo, los escándalos políticos de sus adversarios y la pérdida de apoyo del Frente Nacional de Marine Le Pen, benefician al ‘mejor’ candidato para los mercados, Emmanuel Macron, y las tensiones se aligeran tanto en la renta variable como en la renta fija. […]

  2. […] Adam Laird, director de estrategias para la zona del norte de Europa en Lyxor ETF, destaca que este nuevo fondo “aborda un problema creciente: en enero el IPC se situó en 2,6%, su nivel más alto en dos años y medio, y los inversores necesitan protección. Pero cuando los precios suben las tasas de interés suelen seguir dicha senda, lo que puede dañar a los inversores de bonos. Estos productos son una forma de obtener protección, pero disminuyen el efecto de un alza de las tasas del banco central“. […]