¿Superará Europa a Wall Street este año?

La incertidumbre política manda, pero mientras los inversores ven el vaso medio lleno en EEUU, en Europa, se descuenta un riesgo muy elevado.

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No han sido pocos los récords marcados por Wall Street desde que Donald Trump se alzara con la victoria en las elecciones presidenciales de noviembre. Contra todo pronóstico, el magnate republicano ocupará la Casa Blanca a partir del próximo 20 de enero y, a pesar de que se suponía que el mercado prefería a Hillary Clinton, lo cierto es que lo ha celebrado como si el magnate hubiera sido su candidato perfecto.

Las promesas fiscales y de inversión tienen la culpa, aunque, por ahora, sean solo eso promesas, y, es más, no muy sencillas de cumplir. Pero las Bolsas parecen tener fe ciega en ellas y se la juegan todo a las expectativas de mayor crecimiento e inflación que llegarán de la mano de estas políticas. Previsiones que, a su vez, empujan a la Reserva Federal (Fed) a endurecer su política monetaria, mientras el dólar se fortalece frente al resto de divisas.

No se limitan a Estados Unidos las esperanzas de un mayor incremento de los precios y de una mejora del PIB, sino que ‘cruzan el charco’, aunque con menos potencia; al tiempo que la postura más acomodaticia del Banco Central Europeo (BCE) sigue ejerciendo su efecto balsámico y presiona también a la baja al euro.

Ahora bien, a pesar de estos vientos a favor, los mercados de renta variable europeos no disfrutan de tanta ‘alegría’ como Wall Street, ante los temores que despierta la salud de la banca y el riesgo político, con elecciones en Francia, Alemania y tal vez en Italia. A pesar de que, en primer lugar, no está nada claro que Trump vaya a ser capaz de convertir sus palabras en hechos; y de que, hasta el momento, la Zona Euro ha logrado evitar los peores escenarios…

En este contexto, John Higgins, de Capital Economics, cree que las tornas van a cambiar en 2017 y la ‘culpa’ de ello la tendrá el euro, que caerá por debajo de la paridad en su cruce con el dólar.

Prevé la firma que el Dax cierre el ejercicio en los 12.500 puntos y el S&P 500 en los 2.300, lo que les otorga un potencial aproximado del 8% y el 1%, respectivamente, desde los niveles actuales.

“Es cierto que la Bolsa alemana no ha superado a Wall Street siempre que el euro se ha debilitado frente al dólar, pero es que esto se ha producido generalmente en tiempos de crisis de la Zona Euro”, explica el experto. “Por el contrario, desde el verano pasado la caída de la moneda única sí ha respaldado a la renta variable germana, pues han mejorado las perspectivas de sus compañías exportadores y el valor de las ganancias de las filiales extranjeras de sus multinacionales”.

Es más, añade, al estimar que el euro se cruce en los 0,95 dólares a finales de 2017, “pensamos que aún quedan días brillantes para el Dax, siempre y cuando un recrudecimiento de la crisis de la Zona Euro no amenace el futuro de la región”.

Al mismo tiempo, Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, recuerda que “la euforia respecto a las propuestas pro-crecimiento de Trump pueden desvanecerse ante las realidades políticas”. En cambio, considera que “las perspectivas para la renta variable europea son más positivas, al menos a corto plazo”.

Sí, apunta, Wall Street puede “beneficiarse del aumento de la inversión en infraestructuras y de la reducción de impuestos, pero esto puede verse contrarrestado por el aumento de tipos de la Fed, la fortaleza del dólar y las ajustadas valoraciones”.

Y es que, detalla, el descuento al que cotiza la Bolsa del Viejo Continente respecto de estadounidense “solo ha sido mayor en 2% de las ocasiones los últimos 20 años. Dada la valoración relativa y fuerte potencial de crecimiento, Europa es de las regiones más atractivas globalmente y tiene sentido sobreponderar su renta variable”.

Finalmente, desde IG coinciden al advertir que algunas compañías norteamericanas podría ver truncadas sus previsiones de beneficios por el efecto divisa: “Los movimientos de las monedas pueden tener una influencia significativa en los resultados corporativos, una lección que los inversores debieron aprender en 2016 con la depreciación de la libra, y lo contrario podría comenzar a ocurrir ahora con las compañías norteamericanas”.

Aunque muchas empresas ya habrán previsto esta posibilidad, la firma alerta que “existen grandes pesos pesados en Wall Street con los que los inversores deberían tener especial cuidado en este sentido”.

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