Bill Gross contra el ‘espejismo de Trump’

Gross alerta sobre la escalada de Wall Street ante las promesas de Trump, sin olvidarse de los efectos perversos de los bancos centrales…

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“No se sientan atraídos por el espejismo de Trump (un crecimiento de entre el 3% y el 4%) y los beneficios mágicos de los recortes de impuestos y la desregulación. Estados Unidos, y la economía mundial, caminan sobre una delgada línea debido al creciente apalancamiento y el potencial de unos tipos demasiado altos (o demasiado bajos) para causar estragos en un sistema financiero cada vez más estresado”, así de tajante se muestra Bill Gross en su última carta a los inversores de Janus Capital.

El ‘rey de los bonos’ se adhiere así a la corriente de expertos y analistas que vigilan con recelo la escalada de Wall Street que, ante las promesas en materia fiscal e inversión en infraestructuras del nuevo presidente de Estados Unidos, encadena un récord tras otro. Valoraciones en cotas que dan vértigo a muchos, sobre todo, recuerdan, si tenemos en cuenta el avanzando momento del ciclo de la economía norteamericana y la expectativa de una Reserva Federal (Fed) cada vez menos acomodaticia.

“Preocúpense por el regreso de su dinero, no el retorno que coseche este, tanto este 2017 como en adelante”, aconseja Gross, al referirse al rally de Trump y los “espíritus animales que fomentan el riesgo” en los mercados actualmente.

Y es que, más allá de que las propuestas del republicano apenas se hayan concretado en cifras, recuerda que “la economía global ha creado más crédito en relación al PIB que al comienzo de la gran recesión de 2008”. Habla de 65 billones en Estados Unidos (350% del PIB anual y creciendo) y de que “en China, el ratio se ha más que duplicado en la última década hasta casi el 300%”.

Los bancos centrales, continúa Gross, están tratando de mantener el equilibrio: “Que el coste no sea demasiado alto, ni demasiado bajo (…) Janet Yellen (presidenta de la Fed) es una ‘Ricitos de oro’ moderna”.

¿Cómo le está yendo? “Hasta ahora, todo va bien, supongo. Mientras que la recuperación ha sido débil en términos históricos, bancos y corporaciones se han recapitalizado, el crecimiento del empleo ha sido constante y esto es importante (al menos para el banco central) y los mercados están en territorio récord, sugiriendo días más felices por delante”.

Sin embargo, matiza, “nuestro sistema financiero altamente apalancado es como un camión cargado de nitroglicerina en un camino lleno de baches. Un error puede desencadenar una implosión de crédito (…) ocurrió en 2008 y las autoridades monetarias estaban en posición de reducir drásticamente las yields y comprar masivamente activos a través del QE. Hoy en día, su flexibilidad no es la que era entonces. Las rentabilidades están cerca de cero, o son negativas. Se están acercando a su límite”, concluye.

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