Desregulación, crecimiento y riesgo

La desregulación planteada por Trump proporciona estímulos sin coste para el contribuyente, pero introduce riesgos que podrían salir caros con el tiempo.

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Aunque, como reza el refranero español ‘del dicho al hecho, hay un trecho’, ahora que Donald Trump ha desembarcado en la Casa Blanca las probabilidades de que sus promesas electorales se transformen en medidas concretas se ha incrementado. Así, gana enteros la reducción del impuesto de sociedades, la desregulación en materia empresarial o una importante revisión del papel del Gobierno en los seguros de salud…

En ese contexto, Moody’s Capital Markets Research cree que esta desregulación “proporcionará estímulos sin coste inmediato para el contribuyente. Sin embargo, también reintroduce riesgos sistémicos que podría ser caros con el tiempo”.

Por ejemplo, detalla la firma, la relajación en la regulación empresarial federal y las variaciones en los programas sanitarios estatales “pueden proporcionar un incremento inesperadamente grande en la actividad empresarial”, pues “no sólo los gastos generales se reducirán, sino que las compañías podrían asignar una mayor parte de sus recursos a mejorar sus ofertas de productos. El éxito en esto aumentaría la expansión de oportunidades de trabajo atractivas”.

En lo que respecta a una posible reformulación de la Ley Dodd-Frank de 2010 que regula el sistema bancario estadounidense, buscando la estabilidad financiera y la separación entre banca comercial y de inversión, “disminuir la carga regulatoria aumentará la oferta de crédito hipotecario y empresarial”.

Pues el coste de estos préstamos podría reducirse respecto a los de otro tipo, “lo que ayudará a compensar la presión al alza ejercida por el propio incremento de los tipos de la Fed y de la deuda del Tesoro”. Además, la relajación de esta norma “mejoraría la capacidad de las entidades para hacer mercado en bonos corporativos y préstamos apalancados, donde la disponibilidad de compradores para títulos más arriesgados es clave durante episodios de estrés financiero”.

Así, a pesar del temor a que una desregulación aumente el riesgo sistémico, el diferencial del high yield se ha reducido significativamente desde las elecciones: 409 puntos básicos.

“Como se deduce de la respuesta optimista de este tipo de activos, los esfuerzos de la Administración Obama para reducir el riesgo financiero pueden haber pesado tanto en la actividad empresarial y el funcionamiento eficiente de los mercados que, al mismo tiempo, incrementaron el riesgo de impago empresa por empresa. Es irónico”, concluyen, “que la desregulación haya disminuido el mismo”.

Mientras tanto, apuntan estos expertos, hay espacio para que los negocios se expandan sin el riesgo potencialmente desestabilizador del alza de la inflación.



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