¿Es momento de deuda emergente en divisa local?

Las altas valoraciones y la situación global invitan a la búsqueda de nuevos nichos de valor, entre los que se pueden encontrar los bonos emergentes en moneda local. ¿Es realmente interesante?

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“Por primera vez en mucho tiempo la deuda emergente denominada en divisa local presenta un panorama prometedor”. De esta forma se expresó Federico García Zamora, director de gestión de renta fija emergente en Standish, parte de BNY Mellon, sobre las oportunidades de inversión en los mercados no desarrollados observando el panorama actual. Y es que el debate sobre si esta inversión es adecuada a los tiempos que corren se sigue manteniendo para los inversores.

Durante la presentación explicó que puede resultar interesante la inversión en este tipo de activo para obtener rentabilidades por un doble motivo “por la obtención de carry y por la duración”. Dos factores que determinan el retorno total dentro de la renta fija en mercados emergentes.

La opción por moneda local viene determinada principalmente por la obtención de ese “carry”, pese a que el efecto divisa suele jugar una mala pasada si observamos la serie histórica. Unas divisas emergentes que están muy condicionadas por el comportamiento de las materias primas, puesto que cuando estas repuntan tienen un rendimiento mucho más favorable que en el caso opuesto.

Así pues, la volatilidad que presenta esta clase de activo viene determinada por los “factores globales”, que son los que reflejan este entorno volátil total. Las incertidumbres están muy correlacionadas con los bonos, al igual que también sucede también con otros vehículos de inversión.

¿De qué depende una evolución positiva para la deuda emergente en moneda local? Principalmente en tres puntos, según explicó García Zamora. Por un lado, hay que tener en cuenta la política sobre los tipos de interés que, en este sentido, no se espera un cambio radical “sobre lo que ya vienen haciendo los bancos centrales”. Sobre todo, no se prevé un aumento abrupto del precio del dinero ni por parte de la Reserva Federal, ni tampoco del Banco Central Europeo.

Fuente: Bloomberg
Fuente: Bloomberg

Por otro lado, es necesario seguir el desempeño de las commodities. De hecho, el fondo que gestiona García Zamora, de los últimos seis años tuvo un comportamiento negativo en cuatro ejercicios, como consecuencia del castigo de las divisas y también de las materias primas. Especialmente como respuesta a la caída atroz del petróleo que se produjo en 2014.

Con todo, ese escenario “ya habría cambiado” y se habría encontrado un suelo claro en los “30 dólares el barril” para el crudo. Por eso, este tipo de activos podría tener mejores perspectivas que las que ha mostrado en los últimos ejercicios.

Fuente: BNY Mellon
Fuente: BNY Mellon

En tercer lugar, y como explicaba anteriormente, el llamado “efecto divisa”. En este sentido hay una clara dependencia del dólar estadounidense. La moneda norteamericana, a ojos del gestor, podría seguir la senda “las caídas en los próximos meses”, lo cual favorecería a las divisas de los países emergentes. De hecho, pronostica que el euro-dólar podría finalizar en el entorno “del 1,20 o 1,25 de aquí a final de año”.

En resumen, las convulsiones aún permanecen, tanto en mercados desarrollados como en emergentes. La inversión en deuda emergente en divisa local siempre conlleva un importante riesgo, pero ante las valoraciones tan elevadas en los mercados de mayor dimensión, parece que esta alternativa cobra mayor atractivo. Al menos para algunos analistas e inversores.



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