Los inversores no toman en serio la independencia de Cataluña

Los expertos coinciden en que en estos momentos en mercados de renta variable, divisas y bonos, no se da credibilidad al desafío realizado por el gobierno de Puidgemont.

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La crisis en Cataluña pervive, pese a que en las últimas horas ha dado un paso en falso hacia atrás antes de precipitarse hacia el vacío. Los mercados han reaccionado con subidas, más abultadas en el caso del Ibex 35, mientras que no hay efectos colaterales que añadan más peligrosidad al entorno bursátil. Los expertos coinciden en que no se da ningún tipo de credibilidad a los últimos pasos dados por el govern de Puigdemont y que la fuga de empresas fuera de la región ha ayudado a calmar las aguas de las bolsas al garantizar su protección jurídica.

Por lo pronto, el impacto en la bolsa española es claro con fuertes alzas después de unas palabras poco tajantes por parte del presidente catalán en cuanto a la secesión de Cataluña. Tal y como expone Daniel Pingarrón, analista independiente, el selectivo tiene una prima de riesgo “entre el 5% y 8% con respecto al resto de otros índices europeos”. En la medida en la que se vaya disolviendo o vaya desapareciendo el problema catalán de la mente de los inversores “es muy probable que el Ibex vaya recortando ese diferencial”.

Según David A. Meier, economista de Julius Baer, con los últimos acontecimientos sigue creyendo que la independencia “es improbable”, ya que los obstáculos políticos, constitucionales y, lo que es más importante, económicos, simplemente “pesan demasiado”. Cataluña puede pertenecer al corazón industrial de España, pero la tensión de la situación de la deuda pública junto con una calificación crediticia más baja, una interrupción de las transferencias fiscales y la pérdida del acceso libre al mercado de la UE y la moneda del euro son “obstáculos prohibitivos para la independencia en el caso de que se haga efectiva”.

Los segundos efectos incluirían, efectivamente, el éxodo de las empresas o de domicilios fiscales, como ya se ha visto hasta ahora. Con todo, el crecimiento económico en España es sólido y la confianza empresarial se mantiene en niveles altos, a pesar del ruido político.

El experto de Julius Baer comenta que, teniendo en cuenta todos los aspectos que marcan la actualidad española, sigue esperando un crecimiento económico del “3,1% este año”. El ruido de fondo de Cataluña explica en parte, junto con otras cuestiones políticas en Europa, la reciente euforia del euro, que “se resolverá en los próximos meses”. De hecho, el punto más importante seguiría siendo, en su opinión, el diferencial de “tipos de interés, que favorece el dólar estadounidense”.

En esta línea, la cuestión de la independencia de Cataluña, aún no resuelta, puede estar contribuyendo a desvanecer la euforia del euro. El flirteo de Cataluña con la independencia ahora está jugando en el tiempo extra, aunque podría volver a la realidad.

En cuanto al impacto en el mercado de la renta fija, los bonos subordinados de CaixaBank y Banco de Sabadell, que tienen una gran exposición a Cataluña, fueron los más golpeados y cerraron la semana pasada aproximadamente con 35-40 bps arriba, pero en los últimos días también empezaron a reducirse, a medida que la amenaza de independencia iniciada se desvanecerse.

Althea Spinozzi, sales trader de Saxo Bank, afirma que a pesar de que ambos bancos tienen una gran exposición a la región, “han pasado los últimos años tratando de mitigar el riesgo político a través de la expansión dentro del mercado interno español y también en el extranjero”. En caso de que la situación se vaya de las manos, ahora están en condiciones de trasladar su sede legal de Cataluña a España. Esto pone el corazón mismo del movimiento de independencia de Cataluña bajo tensión, pues supone la pérdida de algunos de los mayores contribuyentes de la región.

En este contexto, el gran perdedor es “en realidad Cataluña”. Los rendimientos de los bonos de la Generalitat de Catalunya a 2020 aumentaron 90bps la semana pasada y ahora ofrecen + 320bps sobre la curva española. Esto es una clara señal de que, si Cataluña sale de España, “los rendimientos sufrirían generalmente, pero serían las regiones más pequeñas las que pagarían el precio más alto”.

Como conclusión, añade, parece que “los inversores no están tomando en serio las amenazas de Cataluña en este momento”. Es ciertamente difícil de creer que una región tan pequeña tenga todos “los requisitos para formar un aparato político capaz de llevar a cabo negociaciones de independencia tanto con España como con la UE”.



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