La magia del interés compuesto

Einstein denominó el interés compuesto como la octava maravilla del mundo. Y desde QuadrigaFunds explican la oportunidad que supone a largo.

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Según un estudio “Los adolescentes del siglo XXI: hacia una correcta formación y autonomía en el consumo”, elaborado por la plataforma Keepunto.com, los jóvenes españoles gastan casi cuatro veces más de lo que reciben en la paga mensual.

En concreto, aquellos con edades comprendidas entre los 14 y 24 años reciben de media una paga de 40 euros al mes, sin embargo gastan casi cuatro veces más de lo percibido, en torno a 150 euros mensuales.

Además, el informe también pone de manifiesto el escaso interés de esta generación por el ahorro. En este contexto, QuadrigaFunds señala que si invirtiera esa cantidad a través de un fondo cosecharía importantes réditos gracias al interés compuesto.

Si un joven destina desde los 20 a los 65 años un total de 1.800 euros al año (150 euros al mes) en una cartera de fondos diversificada. En un primer supuesto, con una rentabilidad del 5% conseguiría tener un ahorro de 306.000 euros, si el tipo de interés compuesto es del 7% el ahorro ascendería hasta los 556.000 euros y, en caso de que el tipo de interés compuesto sea del 9% alcanzaría la cifra de 1.039.000 euros.

“El tipo de interés compuesto a largo plazo es realmente mágico porque permite multiplicar el dinero del inversor”, asegura María Vázquez, consejera delegada de QuadrigaFunds.es. “Esta herramienta supone que los intereses conseguidos cada año se vuelvan a reinvertir y se obtenga una curva exponencial de rentabilidad. En España hace falta una cultura financiera más extensa, y el inversor debe ser consciente de la potencialidad de sus ahorros exigiendo el máximo crecimiento a su dinero”.

Un inversor que invierte al 10%, el doble que otro que lo hace al 5%, consigue después de 50 años tener 10 veces más de capital. Es decir, multiplicando por 2 el tipo de interés, se consigue multiplicar por 10 el capital.

Einstein denominó el interés compuesto como la octava maravilla del mundo. “El físico alemán estaba en lo cierto, los beneficios del interés compuesto pueden no notarse en el corto plazo, pero en un largo plazo a 20, 30 o 40 años, son literalmente asombrosos”, concluye Vázquez.



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