El cambio de la predisposición al riesgo en las bolsas

La predisposición al riesgo de los inversores parece haber disminuido, si bien no se ha disipado, según apunta Richard Turnill, Director Mundial de Estrategia de Inversión en BlackRock: “el estable contexto económico debería apuntalar aún más la recompensa de asumir riesgos en renta variable”.

Como contexto, la renta variable global repuntó recientemente, los precios del Brent se incrementaron y la estabilización de los datos de la inflación subyacente estadounidense impulsó al alza las perspectivas de inflación a diez años en Estados Unidos. Asimismo, las empresas estadounidenses empezarán a comunicar sus resultados del primer trimestre esta semana. Los recortes fiscales deberían impulsar los beneficios, pero las presiones salariales suponen un riesgo.

El experto de la gestora norteamericana destaca que los flujos de entrada en renta variable en enero, en niveles récord, “perdieron fuelle tras el desplome bursátil de febrero y el doble revés que suponen las tensiones comerciales y las preocupaciones relativas al sector tecnológico desde entonces. No obstante, los inversores parecen estar revisando sus exposiciones al riesgo, “en vez de eliminándolo completamente de sus carteras”. A pesar del incremento de la incertidumbre económica, “observamos un contexto propicio para asumir riesgos en el futuro”.

Fuente: BlackRock

La predisposición de los inversores por los activos de riesgo ha disminuido últimamente, pero parece que, en términos generales, “se mantiene”, valora Turnill. En opinión de la gestora estadounidense, basándonos en nuestro estudio de los datos sobre los flujos de inversión en fondos de EPFR, “se trata más de un caso de rotación de los posicionamientos”.

La renta variable estadounidense registró una disminución respecto de los considerables flujos de entrada que registró en enero, pero la inversión en renta variable de países desarrollados (excl. EE. UU.) y de mercados emergentes “ha compensado con creces esta pérdida”.

En el universo de la renta fija, los fondos de alto rendimiento han registrado flujos de salida, mientras que aquellos centrados en deuda estadounidense con grado de inversión, deuda emergente y deuda pública estadounidense han captado flujos de entrada. Muy revelador de cómo se encuentra el entorno en la actualidad.


Los inversores institucionales se preparan para las curvas

Según una nueva encuesta de BlackRock, ante unos tipos de interés en niveles reducidos y unas valoraciones en cotas relativamente elevadas en los activos de riesgo, los grandes inversores institucionales buscan protegerse frente a los riesgos de caída conservando sus niveles de efectivo y aumentando de forma selectiva sus asignaciones a estrategias activas.

Si bien el 65% de los clientes planea mantener intactas sus asignaciones a activos líquidos de cara al año que acaba de empezar, la encuesta también pone de manifiesto el interés de los inversores institucionales por la gestión activa, lo que debería manifestarse en una amplia gama de clases de activos alternativos, como los activos no líquidos y los hedge funds, así como la renta variable.

El estudio, que encuestó a 224 inversores institucionales a escala global que representan 7,4 billones1 en activos, concluyó que los activos reales o los no líquidos siguen siendo los favoritos en el marco del universo de los mercados no cotizados para los grandes inversores institucionales y se espera que sean los mayores beneficiarios en lo que a flujos se refiere. Casi dos terceras partes (60%) de los inversores institucionales a escala mundial esperan aumentar sus asignaciones a activos de energía renovable e infraestructuras.

Del mismo modo, se espera que los activos inmobiliarios ganen tracción: cerca de la mitad (42%) de los inversores institucionales declararon su intención de aumentar su asignación a esta clase de activos. Un 43% de los inversores institucionales encuestados pretenden incrementar su asignación a inversiones de capital riesgo a escala mundial.

«La intención de los clientes de reasignar su capital a los mercados no cotizados y a otras estrategias de carácter marcadamente activo constituye un reconocimiento de que los riesgos mundiales persisten y del valor que la gestión activa. A pesar del crecimiento mundial sincronizado, nuestras expectativas generales de rentabilidad para la mayoría de segmentos de los inversores institucionales se sitúan muy por debajo de los objetivos de rentabilidad de estos últimos», comentó Edwin Conway, responsable global del negocio de clientes institucionales de BlackRock. «Mantener los niveles de efectivo actuales e incrementar la asignación a gestión activa podría parecer un movimiento a contracorriente. Pero, para muchos de nuestros clientes, se trata de su estrategia de doble enfoque para capear el riesgo y abordar unos mercados potencialmente volátiles».

Los hedge funds recibirán flujos y la gestión activa en renta variable ganará tracción

Parece que los hedge funds vuelven a contar con el beneplácito de los inversores, que han cambiado su postura desde una menor disposición a invertir en estos productos en 2017 a un incremento previsto de cara a 2018: un 20% encuestados planea aumentar su asignación a estos vehículos.

A pesar de la previsión de un descenso generalizado en las asignaciones a renta variable, casi un 25% de los inversores institucionales espera trasladar sus asignaciones a inversiones de gestión activa en detrimento de aquellas indexadas, frente al 16% que planea hacer lo contrario.

Los segmentos alternativos de la deuda corporativa captarán nuevo capital

A escala global, la búsqueda de rendimientos conlleva que los segmentos alternativos de la deuda corporativa, como las colocaciones privadas, sigan captando la atención de los inversores: más de la mitad de los encuestados (58%) pretende aumentar su asignación.

En el marco del mercado de deuda corporativa en su conjunto, los mercados emergentes también se verán favorecidos, con casi un 40% de los encuestados afirmando su intención de incrementar la inversión en esta región. En general, se espera un descenso en las asignaciones a activos core y core plus (28%), una tendencia constante en los resultados interanuales de la encuesta.


Los valores tecnológicos se encuentran en el punto de mira

Los valores tecnológicos reflejan un aumento de los riesgos, pero desde BlackRock creen que el sólido crecimiento de los beneficios impulsará las rentabilidades, Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China acapararon los titulares una vez más, lo que provocó importantes fluctuaciones en los mercados a escala mundial.

En este sentido, tal y como analizan, la semana que viene podría revelarse un nuevo acuerdo sobre el TLCAN, mientras “los comentarios del presidente chino Xi Jinping podrían poner de manifiesto la estrategia comercial del gigante asiático”.

Fuente: BlackRock
Fuente: BlackRock

Pero hay que ir más allá y analizar en profundidad absolutamente todo lo que tiene que ver con el enterno de la tecnología. De esta manera, la gestora estadounidense destaca que los valores tecnológicos mundiales —estrellas del mercado alcista posterior a la crisis— han registrado “turbulencias en las últimas semanas. Las preocupaciones sobre las tensiones comerciales y el control reglamentario han mermado la confianza”.

¿De qué forma se puede trasladar todo esto al mundo de la inversión? Desde BlackRock lo tienen realmente claro. Y es que en su opinión, la reciente debilidad refleja el aumento de los riesgos, pero “no el inicio de una crisis del sector tecnológico. La solidez de los fundamentales apuntalan nuestra preferencia por el sector”. No obstante, habría que estar muy pendiente de la campaña de resultados del primer trimestre del ejercicio, que puede dar pistas de cómo se puede encontrar la situación a futuro.


La renta variable de Reino Unido sigue sin arrancar motores

El nuevo acuerdo de transición del Brexit en el Reino Unido despeja parte de la incertidumbre. Sin embargo, desde BlackRock consideran que existen muchos factores que están frenando a la renta variable británica, por lo que preferimos otros mercados. En conctexto, la renta variable mundial cayó de forma generalizada la semana pasada, la Fed subió los tipos —tal y como se esperaba— y la Casa Blanca propuso aranceles sobre las importaciones chinas.

Entretanto, Los datos de los índices PMI manufactureros chinos podrían confirmar un cierto debilitamiento en el sector de producción interno y una estabilización del dinamismo del crecimiento local.

Pero yendo a la cuestión principal, el mercado bursátil británico ha protagonizado un inicio de 2018 “mediocre”, apuntan desde la gestora norteamericana. El Reino Unido ha ido a la zaga de los mercados mundiales durante buena parte de esta década, y “esta brecha se amplió después de la votación a favor del brexit en junio de 2016”. El nuevo acuerdo de transición entre el Reino Unido y la Unión Europea despeja parte de la incertidumbre sobre el brexit, pero, en su opinión, “no supone ningún alivio para el mercado bursátil del país”.

Fuente: BlackRock
Fuente: BlackRock

El gráfico anterior muestra el débil comportamiento de la renta variable británica frente a otros mercados desarrollados. Esta rentabilidad inferior es aún más notoria en dólares estadounidenses, en parte como resultado de la marcada depreciación de la libra que cobró impulso tras la votación a favor del brexit. La libra recuperó algo de valor durante el año pasado, lo que lastró los beneficios en el extranjero de las empresas cotizadas en el Reino Unido. La composición del mercado británico constituye otro motivo de su comportamiento negativo en fechas recientes.

Los índices de empresas de gran capitalización británicas cuentan con una ponderación relativamente elevada a sectores que registraron “un comportamiento inferior el año pasado, como el consumo básico y la energía”. BlackRock sostiene que el minúsculo mercado tecnológico del Reino Unido “también ha lastrado la rentabilidad en comparación con los índices principales o globales que ofrecen exposición a importantes mercados tecnológicos”.


India: el ejemplo perfecto del atractivo de los mercados emergentes

El incremento de los riesgos comerciales no afecta al sólido argumento de la renta variable emergente. El crecimiento de la India, autosostenible e impulsado por las reformas, es buen ejemplo de ello, según expone Richard Turnill, Director Mundial de Estrategia de Inversión en BlackRock.

En este sentido, los titulares políticos inundaron la prensa la semana pasada y la volatilidad de la renta variable se estabilizó. La curva de rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense se aplanó. La renta variable estadounidense protagonizó sólidos flujos de entrada. Además, es probable que la Reserva Federal aumente sus tipos esta semana, y los mercados podrían verse obligados a ajustar al alza sus expectativas sobre los tipos de cara a 2019.

Según el experto de BlackRock, la renta variable emergente sigue “pareciendo interesante, independientemente de los riesgos comerciales”. El buen tono de la economía global supone un apoyo, mientras las reformas estructurales hacen que “el crecimiento interno se sitúe en una senda autosostenible en los principales países”.

Buen ejemplo de ello es la India, cuya pujante economía está impulsando las perspectivas de beneficios y, en opinión de la firma norteamericana, “ofrece una buena protección frente a posibles envites en el plano comercial”.

Fuente: BlackRock
Fuente: BlackRock

El progreso que la India ha logrado en el recorte de las costosas subvenciones gubernamentales a elementos como la gasolina conforma un “ejemplo clave” sobre los avances que se han aplicado en forma de reformas estructurales con el Gobierno de Narendra Modi. Las subvenciones como porcentaje del PIB han descendido en los últimos años, tal y como se muestra en el gráfico anterior.

El Gobierno también ha aplicado medidas para evitar pérdidas en el sistema mediante el pago directo de las subvenciones, a través de cuentas bancarias, en vez de a través de agentes o intermediarios. Tal y como valora Turnill, “las medidas orientadas a aumentar la penetración financiera y a trasladar segmentos de la economía sumergida a la economía formal resultan favorables a largo plazo”.


La guerra comercial no debería lastrar los fundamentales del mercado

Los tambores de guerra comercial de Donald Trump se acrecentan a medida que avanza el calendario. Durante el pasado ejercicio no dejaba de ser una amenaza que terminó descartándose por su orden de prioridades. Sin embargo, con el comienzo de 2018 se ha vuelto a avivar una llama que parecía apagada. Por eso, los inversores tratan de encontrar respuestas sobre si este escenario puede torpedear los fundamentales de los que goza el mercado en estos momentos.

Siguiendo esta línea, Richard Trunill, director mundial de estrategia de inversión de BlackRock, considera que los riesgos derivados del comercio no deberían lastrar “los sólidos fundamentales del mercado, pero volveríamos a evaluarlos si el proteccionismo aumentara y empezara a mermar las perspectivas de crecimiento”.

Y es que la renta variable mundial subió ante los optimistas datos del mercado laboral estadounidense, desplazando así la atención de los aranceles limitados sobre el acero y el aluminio por parte de EE. UU. y los resultados de las elecciones italianas

Por el contrario, las preocupaciones sobre una deriva proteccionista a escala mundial están acechando los mercados. En opinión del experto, “es poco probable que las acciones limitadas que se han llevado a cabo en este sentido lastren el sentimiento de predisposición al riesgo o echen por tierra el actual paradigma de volatilidad reducida”. Hasta ahora, los riesgos comerciales no han constituido importantes catalizadores de una tendencia de aversión al riesgo. No obstante, el avance hacia guerras comerciales es “posiblemente el riesgo geopolítico más disruptivo para la expansión global y los mercados en 2018”.

¿Qué tipo de impacto tienen las tensiones comerciales sobre los mercados? Tal y como analiza, se observa la reacción inmediata de los mercados ante “los seis principales riesgos comerciales desde 2002”, que abarcan desde los aranceles al aluminio hasta los grandes enfrentamientos en la Organización Mundial del Comercio.

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Fuente: BlackRock

Por tanto, el oro y el yen registraron un comportamiento negativo, mientras que la renta variable china, impulsada por los bienes de consumo duraderos y los fabricantes de automóviles, protagonizaron las pérdidas más notorias. Podemos ver que, en función de la naturaleza de cada acontecimiento relacionado con el comercio, “se podrían generar diferentes reacciones, y que una guerra comercial real podría tener un impacto mucho mayor en una gama de diferentes activos”, concluye.


¿Momento de estar largos en bonos de vencimientos cortos?

Las políticas monetarias llevadas a cabo desde los principales bancos centrales está cambiando el status de los bonos. El contexto es bastante claro: La renta variable global cayó ante el temor que suscitan los aranceles comerciales impuestos por Estados Unidos, mientras que los comentarios de la Fed reforzaron la idea de que se producirán, al menos, tres subidas de tipos en 2018.

Además, el Congreso Nacional del Partido Comunista de China previsiblemente dará su visto bueno a una amplia reforma gubernamental que centralizará aún más el poder. Con todo esto, desde BlackRock apuntan que el rápido ascenso de los rendimientos de la deuda pública estadounidense a corto plazo “está aumentando su atractivo”. Esto apunta a un importante giro desde los rendimientos “cercanos a cero de estos instrumentos en la era posterior a la crisis”.

Fuente: BlackRock
Fuente: BlackRock

El constante aumento de los rendimientos de los bonos con vencimientos más cortos proporciona un mayor colchón frente a las preocupaciones sobre los aumentos de los tipos de interés. Desde la gestora explican que la línea verde del gráfico muestra que “los tipos de interés deberían alzarse más de un punto porcentual para neutralizar los ingresos de un año de las notas del Tesoro estadounidense a dos años”.

Siguiendo este hilo, esto es prácticamente el doble que el año pasado, y se sitúa en un nivel muy superior a la protección que ofrecen los bonos a más largo plazo actualmente. Por eso, estos expertos consideran que el tramo corto “ofrece unas rentas relativamente atractivas y un colchón considerable frente a las perspectivas de mayores alzas de los rendimientos”.


¿Volará más alto la renta variable de Estados Unidos?

Es el quid de la cuestión: si la renta variable norteamericana aún tiene más recorrido alcista o si ya ha comenzado una corrección estructural a tenor de los últimos acontecimientos que hemos visto. Desde BlackRock han realizado un análisis en el que han revisado al alza la renta variable estadounidense “en vista del sólido dinamismo de los beneficios y, por consiguiente, nuestra visión sobre la renta variable europea es ahora neutral”.

Como resumen, los mercados mundiales de renta variable recuperaron terreno tras su desplome de principios de febrero y el índice VIX descendió. La inflación estadounidense fue más elevada de lo esperado. Como resultado de ello, han modificado su “visión sobre la renta variable europea hasta neutral. El dinamismo de los beneficios en Europa es sólido, aunque inferior al de otras regiones”.

Fuente: BlackRock
Fuente: BlackRock

Las ganancias de los Estados Unidos aumentaron el impulso ya fuerte antes de los recortes de impuestos anunciados y el estímulo fiscal, gracias a una economía en mejoría. Las ganancias crecen para las firmas S&P 500 con un 15%, y las ventas aumentan hasta el nivel más alto desde el tercer trimestre de 2011.

Los expertos ponen el foco en la renta variable estadounidense, pues un 60% de las compañías S&P 500 tienen un soporte fuerte con los últimos números presentados de cara a afrontar el presente ejercicio. Y es que las estimaciones de ganancias de Estados Unidos han aumentado en más de siete puntos porcentuales hasta un 19% más que en 2018, ya que “los analistas tuvieron en cuenta la orientación empresarial y los beneficios del estímulo”.

Las acciones de los Estados Unidos ya han retrocedido una gran parte de sus pérdidas, en opinión de los expertos de BlackRock, pero creen que “los efectos positivos de los nuevos impuestos y los planes de gastos de Estados Unidos aún no han sido apreciados por los mercados”. Las valoraciones ciertamente se encuentran todavía en el extremo superior de su rango histórico y “vemos escaso margen para que los múltiplos de acciones en los EE. UU. O en la mayoría de las demás regiones se expandan aún más”.

Así, consideran que “las ganancias crecen más que las valoraciones en horizontes temporales más cortos en esta etapa del mercado alcista”. Estamos en el noveno año de una expansión económica inusualmente larga, y aunque creemos que el ciclo tiene espacio para funcionar, veremos tasas gradualmente crecientes y una inflación modestamente más alta en el futuro.


La motivación para la depreciación del dólar y su destino

El dólar sigue bajo lupa. Muchas firmas de análisis están observando los movimientos que sigue ejecutando para también hacerse una composición de idea de lo que puede suceder de aquí a final de año. Principalmente, porque puede repercutir en el comportamiento de muchas clases de activos.

En este sentido, según Didier Saint-Georges, miembro del comité de inversión de Carmignac, el descenso deliberado del compromiso económico y geopolítico mundial de Estados Unidos (desde el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica hasta el Acuerdo de París sobre el cambio climático, pasando por las amenazas sobre el TCLAN y el acuerdo nuclear iraní) merma “el estatus mundial del dólar”.

Y este deterioro resulta ser sumamente compatible con las prioridades económicas de la Administración Trump, que “podrían apoyarse en una divisa más débil para aliviar el tan esgrimido problema de una balanza exterior muy negativa”.

Desde BlackRock apuntan que el aumento de la predisposición al riesgo a escala mundial es uno de los catalizadores principales de la depreciación del dólar, y que, por el momento, los diferenciales de rendimientos se mantienen en segundo plano”. Los mercados bursátiles mundiales cedieron terreno recientemente tras un inicio de año excepcionalmente sólido. La volatilidad de los mercados aumentó y los rendimientos de la renta fija estadounidense subieron.

Estos expertos también añaden que la caída del índice del dólar a su nivel más bajo en tres años ha sorprendido a muchos al materializarse “a pesar de unos diferenciales de tipos de interés favorables para el billete verde”. Las fluctuaciones del dólar pueden responder a diversos factores y, por ahora, “el alza de los rendimientos en Estados Unidos ha adoptado un papel secundario, cediéndole así el protagonismo al aumento de la predisposición al riesgo. Adoptamos una postura neutral sobre las perspectivas a corto plazo del dólar”.

Fuente: BlackRock
Fuente: BlackRock

Saint-Georges, miembro del comité de inversión de Carmignac, apunta, a modo de conclusión, resultaría lógico que “la tendencia de depreciación del dólar se intensificara aún más —aunque el billete verde no se dará por vencido fácilmente— y, en este caso, el euro será una de las primeras divisas en poder beneficiarse de la situación si la dinámica económica y política lograra confirmar su renacimiento”.


BlackRock lanza el fondo BGF Dynamic High Income

BlackRock ha lanzado el Fondo dinámico BlackRock Global Funds (BGF), que busca ampliar las fuentes de ingresos para los inversores en un momento en que la búsqueda de ingresos tradicionales atractivos ha resultado un auténtico desafío.

Gestionado por Michael Fredericks, Justin Christofel y Alex Shingler del equipo de Inversión en Ingresos de Activos Múltiples de BlackRock, que supervisa más de 30.000 millones de dólares de activos, el Fondo busca generar ingresos constantes, altos retornos atractivos, a través de clases de activos complementarios a las inversiones tradicionales. Estas clases de activos incluyen REITs globales, acciones preferentes, préstamos con tasa flotante, valores respaldados por hipotecas y opciones de compra con cobertura de acciones, que a menudo son más difíciles de acceder y administrar para los inversores.

Empleando un enfoque flexible para la asignación de activos, el Fondo busca un equilibrio entre la rentabilidad total consistente, de altos ingresos y atractiva, al mismo tiempo que gestiona el riesgo en relación con un índice de referencia de riesgo de renta fija del 70% / 30%. Esta estrategia se lanzó por primera vez en Estados Unidos como un fondo mutuo de la Ley de 1940 en noviembre de 2014.

La generación de ingresos sigue siendo un objetivo primordial para los inversores, pero muchas rentabilidades tradicionales de renta fija son un espejismo de sus niveles previos a la crisis, lo que dificulta la búsqueda de ingresos por parte de los inversores. Las entradas significativas de los inversores en los activos de renta tradicional, como los bonos high yield y las acciones que pagan dividendos, en los últimos años se traduce en que los inversores pueden necesitar diversificarse aún más para disfrutar de los rendimientos que buscan.

Michael Fredericks, gestor principal de carteras del BGF Dynamic High Income Fund y jefe de inversión de rentas para estrategias multiactivos en BlackRock comenta: “con las rentabilidades difíciles de alcanzar en el panorama de inversión actual, es importante que los inversores miren más allá de sus fuentes habituales… En general, observamos oportunidades atractivas en las clases de activos de renta menos tradicionales, cuya correlación con acciones y bonos convencionales suele ser bastante baja. Los inversores pueden beneficiarse de esta estrategia única de multi-activos para obtener rentabilidades atractivas y diversificadas “.


BlackRock amplía su gama de high yield con un nuevo fondo

BlackRock ha lanzado un fondo de bonos de high yield con vencimiento fijo en respuesta a la demanda de los inversores, que piden fuentes alternativas de rentabilidad y formas de estructurar carteras de renta fija diversificadas, eficientes y centradas en la generación de rentas.

Para los inversores, las carteras con vencimiento fijo han pasado a ser un medio cada vez más común de exposición a los mercados de renta fija, dado que brinda acceso a una cartera de bonos diversificada y, al mismo tiempo, mantiene las características habituales de un bono individual. Al igual que cuando se invierte en títulos de renta fija individuales, estas carteras cuentan con una fecha de vencimiento determinada y tienen como objetivo generar rentas a lo largo de todo su ciclo de inversión. Al mismo tiempo, comparten características con los fondos de inversión tradicionales, dado que presentan una elevada diversificación y unos costes de operación reducidos. Los fondos con vencimiento fijo tienen un periodo de oferta limitada, es decir, solo están abiertos a suscripción durante el periodo de captación de activos.

El fondo BSF USD High Yield Fixed Maturity Bond constituye una estrategia a plazo fijo de bonos high yield con un vencimiento esperado de cinco años. Mediante una estrategia de «comprar y mantener» (buy, hold and maintain), el fondo tiene por objeto generar rentas regulares al tiempo que mejora la protección frente a caídas y mitiga la volatilidad frente al mercado de high yield estadounidense en su conjunto. El fondo invierte en títulos de deuda corporativa de high yield denominados en dólares, con vencimientos que rondan los cinco años, y ofrece flexibilidad para invertir en diferentes sectores y regiones. El periodo de suscripción del fondo comenzará el 8 de enero de 2018 y se mantendrá abierto durante aproximadamente tres meses*. Posteriormente, el fondo quedará cerrado para nuevos inversores, pero ofrecerá liquidez diaria a los ya presentes, con sujeción a las fluctuaciones de precios. Es importante destacar que los inversores deberían esperar mantener su inversión durante la vida del fondo para obtener el máximo partido de sus resultados de rentas y rentabilidad.

El fondo estará gestionado por Mitchell Garfin, Analista Financiero Acreditado (CFA), gestor sénior de carteras de renta fija estadounidense de high yield en BlackRock.

Mitchell Garfin, comenta: «Los inversores están diversificando las formas en que acceden a los mercados de bonos. Las carteras con vencimiento fijo están ganando fuelle, dado que su estructura híbrida permite a los inversores acceder a las ventajas que ofrece invertir en un fondo tradicional en términos de diversificación y, al mismo tiempo, mitiga los riesgos de una cartera concentrada de títulos individuales. En vista de su estructura única, las carteras con vencimiento fijo pueden ofrecer rentas estables con un grado razonable de previsibilidad».

Michael Gruener, responsable de negocio para la región Europa, Oriente Medio y Africa, afirma: «Generar rentabilidad en los mercados de renta fija actuales sigue siendo un desafío. Los clientes siguen buscando formas alternativas de estructurar carteras de renta fija diversificadas, eficientes y centradas en la percepción de rentas. Una cartera con vencimiento fijo puede brindar a los inversores una oportunidad para seguir accediendo a las ventajas de los bonos con una mayor certeza sobre los resultados. Dado que históricamente los bonos high yield han arrojado rentabilidades superiores que los de mayor calidad durante contextos de subida de los tipos de interés, esperamos un aumento de la predisposición de los inversores para invertir en estos títulos».

El fondo BSF USD High Yield Fixed Maturity Bond está registrado para su venta en Austria, Bélgica, Suiza, Alemania, Dinamarca, España, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Finlandia, Suecia y el Reino Unido y para su distribución en Latinoamérica.


El estímulo fiscal debería impulsar la inversión en activos de riesgo

La semana pasada, la inversión global en renta variable batió récords y los índices bursátiles estadounidenses alcanzaron nuevos máximos históricos y el dólar registró su nivel más bajo en tres años frente al euro.

Además, los cambios en las directrices empresariales como resultado de la reforma fiscal estadounidense atraerán todas las miradas durante la semana de mayor actividad de la temporada de resultados del cuarto trimestre en EE. UU

Según Richard Turnill, Director Mundial de Estrategia de Inversión en BlackRock, la reforma fiscal estadounidense y las perspectivas de un incremento del gasto federal apuntan a una aceleración del crecimiento en un momento en el que la fase de expansión se adentra en su noveno año. Esto supone un cambio radical en comparación con la anterior política presupuestaria estadounidense que tanto ha lastrado el crecimiento y resulta prometedor para la expansión mundial sincronizada.

“Prevemos que la combinación de los recortes tributarios, el reconocimiento inmediato de la inversión en inmovilizado como gasto y el incremento del gasto federal se traducirá en un incremento de 0,8 puntos porcentuales del PIB real estadounidense en 2018. Este impulso fiscal es el más importante en casi una década, como muestra el gráfico, y debería ayudar a sentar las bases para el regreso de la inflación”.

Además desde BlackRock ven margen para que la Reserva Federal suba los tipos en cuatro ocasiones este año en lugar de tres, como ha anunciado; en cualquier caso, el ritmo de subida sigue siendo gradual.

“Consideramos que el ciclo estadounidense puede perpetuarse durante al menos dos o tres años más. Esto adelanta aproximadamente un año el punto de inflexión del ciclo actual hacia una fase de recesión. En nuestra opinión, si se limitan las presiones de recalentamiento, la fase de expansión podría continuar durante más tiempo. La transmisión del crecimiento estadounidense a otros países podría apuntalar la expansión mundial, lo que implicaría un menor recalentamiento interno” aclaran.


Ganadores y perdedores de la reforma fiscal en EEUU

La reforma fiscal al otro lado del Atlántico sigue trayendo cola y los analistas buscan las repercusiones que pueden tener en los mercados. En este sentido, Richard Turnill, Director Mundial de Estrategia de Inversión en BlackRock sostiene que “la reforma fiscal estadounidense fomentará el crecimiento, impulsará los tipos de interés y generará ganadores y perdedores tras la rebaja de los tipos impositivos máximos y la eliminación de las lagunas fiscales”.

Por tanto, desde su punto de vista, la Ley de recortes y empleos fiscales está “preparada para impulsar una economía estadounidense, que ya se está caminando a plena capacidad”. Una ganancia inesperada por los impuestos más bajos e incentivos para el gasto de capital podría “estimular más el gasto del consumidor y de las empresas y la creación de acuerdos corporativos”. De esta manera, una posible convergencia en las tasas impositivas podría “generar ganadores y perdedores, que se extenderá a todos los sectores y empresas”.

Fuente: BlackRock
Fuente: BlackRock

En la década posterior a las reformas impositivas de los Estados Unidos de 1986, las compañías que pagaban una parte relativamente alta de sus ingresos en impuestos vieron caer sus tasas impositivas efectivas. Los contribuyentes de impuestos bajos y efectivos vieron un pequeño aumento ya que las reformas nivelaron el campo de juego y cerraron las lagunas.

Los impuestos impositivos efectivos comenzaron a divergir nuevamente a fines de la década de 1990, cuando con la globalización, la adopción de sistemas impositivos territoriales y los relativamente altos impuestos impositivos en Estados Unidos alentaron los esquemas de evasión fiscal.

Así pues, desde BlackRock creen que algo similar puede suceder hoy en día. El cuartil superior de las empresas estadounidenses actualmente “paga una tasa impositiva efectiva del 34% o más, según nuestro análisis”. Esto deja mucho espacio para el alivio ya que “el impuesto máximo se reduce al 21%”. Las compañías con poca carga de impuestos, por el contrario, “pueden ver que sus tarifas aumentan con el tiempo”.


Los ETPs: El mayor crecimiento desde 2009

Los flujos globales de ETPs de 633.000 millones representaron un crecimiento orgánico de 18%, el crecimiento más rápido desde 2009, y superaron el récord de flujo de 2016 de 378.400 millones en un 67%, impulsado por los flujos de capital y renta fija.

Las acciones de Estados Unidos acumularon un nuevo récord anual de 196.100 millones con perspectivas de reforma tributaria y el crecimiento económico impulsando los flujos hacia las pequeñas capitalizaciones y una rotación hacia los sectores cíclicos.

Los grandes fondos de capital de mercado de desarrollo obtuvieron un nuevo máximo de 116.200 millones impulsados por valoraciones favorables y sólidos datos económicos.

Las amplias acciones de mercados emergentes reunieron 54.400 millones en 2017, superando el récord anterior establecido en 2010 de 31.500 millones, respaldado por precios de materias primas más fuertes y un dólar estadounidense más débil.

Los fondos de renta fija captaron $ 156.200 millones, un nuevo récord y un aumento de más de un tercio en comparación con el año pasado y marcando nuevos máximos para bonos corporativos de grado de inversión, deuda de mercados emergentes y fondos del Tesoro de Estados Unidos.

Patrick Mattar, del equipo de mercados de capital de iShares EMEA en BlackRock, comenta sobre las cinco historias clave detrás de los flujos europeos de ETP 2017, así como los grandes factores a tener en cuenta.

Rebote espectacular para Europa: Vimos un renacimiento espectacular para las acciones europeas en 2017, cuando los inversores europeos y estadounidenses volvieron a acumularse, sumando $ 40 mil millones durante el año. Una tendencia que se observó a lo largo del año fue que a medida que el dólar se debilitaba frente al euro, los inversores estadounidenses miraban hacia Europa. En términos generales, los flujos han permanecido estables durante períodos de debilidad del dólar, y han crecido cuando el dólar se ha fortalecido.

Oportunidades de oro: el tema perdurable del año dentro de los ETP de oro fue la divergencia en los patrones de flujo entre los fondos de la lista de Estados Unidos y los de la lista de la EMEA. Los flujos de oro del ETP que cotizan en la bolsa de valores aparecieron relativamente vinculados al precio del oro en 2017, y los inversores reaccionaron tácticamente ante los movimientos del precio en ambas direcciones. En Europa, por otro lado, los inversores invierten de forma bastante constante durante todo el año. Septiembre fue el único mes de salidas este año de ETPs que figuran en la lista de la región EMEA, lo que sugiere que los ETP de oro han jugado un papel más estratégico en las carteras europeas que en Estados Unidos.

Activos de mercados emergentes: 2017 fue un año estelar para los fondos de mercados emergentes en el panorama mundial del PTA, con entradas que alcanzaron los 67.900 millones, solo 0,2 millones por debajo de la entrada récord en emergentes de 68.100 millones en 2012. La demanda interna y las situaciones políticas locales parecen relativamente benignas. Por lo tanto, la imagen de crecimiento de emergentes parece en gran medida saludable, lo que plantea pocas amenazas a estos flujos positivos que continuarán en 2018.

Desarrollado y diversificado: un tema que ha perdurado a lo largo de 2017 fueron los inversionistas en ETPs que cotizan en Estados Unidos asignados a acciones de amplio desarrollo. En 2017, estos fondos incluidos en los Estados Unidos agregaron una asombrosa cifra de 100.000 millones, un flujo de entrada más grande que el conjunto de la industria europea de ETP en todas las clases de activos durante el mismo período.

Invertir para siempre: 2017 fue nada menos que un año decisivo para los ETF sostenibles. Se ha agregado un total de 5.200 millones a nivel mundial, el flujo de entrada del mejor año calendario anterior fue de 2.400 millones de dólares. La antigua suposición de que el acceso a inversiones sostenibles en un contenedor indexado significaba menores rendimientos está siendo refutada por la construcción moderna de fondos pasivos. Cambiar las actitudes de los inversores finales y las pautas regulatorias en los países europeos con respecto a las consideraciones ESG puede estar contribuyendo a que los fondos de la EMEA atraigan más interés que los rangos listados en Estados Unidos.


El comercio, uno de los factores de riesgo para los mercados

Los riesgos geopolíticos, entre los que se encuentra el comercio mundial por la amenaza del proteccionismo, van en aumento. Es un factor en el que se centra Richard Turnill, Director Mundial de Estrategia de Inversión en BlackRock, que afirma que “no implican necesariamente malas noticias para los activos de riesgo, aunque creemos que hay que estar atentos al nuevo enfoque respecto del comercio por parte de Estados Unidos”.

En 2018, el contexto de los mercados, según el expero, “sigue siendo favorable a la asunción de riesgos”. Como contexto, los datos económicos confirmaron una expansión mundial sostenida, y el dólar se depreció. Además, las últimas cigras sobre la inflación podrían “dar pistas sobre las futuras medidas de los bancos centrales. En EE. UU. comienza la temporada de resultados del cuarto trimestre”.

En términos generales, la economía atraviesa “un periodo de expansión, la renta variable se sitúa en máximos históricos y los mercados conservan la calma”. Entonces, ¿de qué hay que preocuparse? se pregunta Turnill. Los riesgos geopolíticos están repuntando, según el índice BlackRock Geopolitical Risk Indicator (BGRI). Sin embargo, este hecho, comenta el experto, “no es necesariamente negativo para los mercados.

El BGRI mide el grado de preocupación que los riesgos geopolíticos despiertan en los mercados financieros. Este índice determina la frecuencia con la que los riesgos geopolíticos se mencionan en medios e informes bursátiles, calibrándose en función del tono de los textos. Un resultado positivo “indica que la inquietud en los mercados ante estos riesgos es superior a los niveles históricos, mientras que uno negativo implica que la preocupación es menor”.

Fuente: BlackRock
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Actualmente, el BGRI se sitúa en su nivel más elevado desde marzo de 2015, muy por encima de las cotas registradas a principios de 2017, cuando los mercados aún digerían la victoria electoral de Donald Trump, se preocupaban por el resultado de los comicios franceses y temían la posibilidad de un brexit duro. ¿En qué medida debería preocuparnos el reciente aumento del BGRI? Este índice aún se encuentra muy por debajo de su máximo a largo plazo, tal y como muestra el gráfico anterior. No obstante, Turnill cree que los riesgos, como un enfoque más enérgico con respecto al comercio por parte de Estados Unidos, “deben vigilarse”.


La explicación al aplanamiento de la curva en Estados Unidos

La curva de rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense se ha aplanado hasta alcanzar mínimos de esta década, pero este hecho no necesariamente constituye una señal, en opinión del equipo de análisis de BlackRock. Así, el liderazgo de los mercados bursátiles protagonizó una drástica rotación la semana pasada. El crecimiento estadounidense del tercer trimestre se revisó al alza. La libra se apreció

Los sólidos datos de noviembre sobre el mercado laboral estadounidense y la inflación salarial deberían permitir a la Reserva Federal llevar a cabo una subida de tipos más adelante este mes. La curva de rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense se ha aplanado durante buena parte de 2017, y los diferenciales entre los vencimientos largos y cortos se estrecharon recientemente hasta mínimos de esta década. Se trata de un acontecimiento que suele ocurrir al final del ciclo y que normalmente indica un crecimiento debilitado, aunque no esta vez, expone la gestora nortemaricana.

La curva de rendimientos compara los tipos de interés en diferentes vencimientos. Los inversores suelen fijarse en el diferencial entre los rendimientos de los bonos a dos y diez años. Los rendimientos a diez años reflejan las perspectivas de crecimiento del mercado y de la inflación. El tramo corto de la curva está vinculado principalmente a las expectativas del mercado sobre la política de tipos de la Fed.

El gráfico muestra cómo el reciente aplanamiento de la curva entre los rendimientos a dos y diez años se debe primordialmente a un aumento en los rendimientos a corto plazo, lo que muestra una mayor confianza del mercado en la subida de tipos por parte de la Fed ante la mejora de las perspectivas de crecimiento e inflación.

 

Fuente: BlackRock
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Resultaría preocupante si la curva se aplanase por la caída de los rendimientos a diez años debido a la preocupación de que la normalización de la política monetaria de la Fed pudiera lastrar el crecimiento y la inflación.

En cambio, las reducidas perspectivas de inflación han mantenido limitadas las subidas en los rendimientos a diez años, mientras que el descenso de los rendimientos en los vencimientos aún más largos refleja en gran medida una sólida inversión extranjera y una fuerte demanda por parte de las instituciones que buscan cubrir el riesgo.


¿Qué lecciones se deben extraer del 2017 en los mercados?

En un año en el que se registraron unas rentabilidades sorprendentemente elevadas, podemos extraer una serie de lecciones sobre el papel que desempeñan el crecimiento sostenido, la reducida volatilidad y el riesgo político, entre otros.

Richard Turnill, Director Mundial de Estrategia de Inversión en BlackRock, repasaba recientemente que en las últimas semanas, los bancos centrales de los principales mercados desarrollados incrementaron sus previsiones de crecimiento para 2018, mientras que varios bancos centrales de los mercados emergentes endurecieron su política

De esta manera, China ha anunciado esta semana su objetivo de crecimiento para 2018, lo que podría arrojar “algo más de luz sobre sus prioridades en materia de política. La reforma fiscal estadounidense afronta un plazo autoimpuesto”.

El año pasado mostró una tendencia más alcista de lo que esperaban desde BlackRock. Las estimaciones de consenso sobre el crecimiento se alinearon con las nuestras y los beneficios a escala mundial se dispararon, pero “la magnitud de la rentabilidad de los activos nos sorprendió. La mayoría de las clases de activos registraron un comportamiento positivo, y muchas arrojaron rentabilidades de dos dígitos, tal y como muestra el gráfico siguiente”.

Fuente: BlackRock
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Los acontecimientos que despertaban la preocupación de muchos inversores a principios de 2017 —incluyendo la elección de un Gobierno de extrema derecha en Francia y una política comercial estadounidense de corte agresivo— no llegaron a materializarse.

El índice MSCI ACWI cerró en máximos históricos en 61 ocasiones, y la volatilidad real a 30 días del índice S&P 500 registró su nivel más bajo desde principios de la década de 1960.

Otras de las sorpresas que se pudieron encontrar en 2017 fueron “el descenso de la inflación y los rendimientos de los bonos a largo plazo que no registraron cambios”, incluso a pesar de la mejora de la economía, mientras que las criptomonedas “arrojaron unas rentabilidades de gran envergadura”.