“Los mercados no tienen por qué reaccionar mal a una subida de tipos acelerada”

Estamos en un entorno en el que existe un miedo sobre una escalada de guerra comercial con nuevos aranceles. ¿Cree que se terminará desencadenando? ¿Cómo puede impactar a los mercados?

Hay cierto temor a una guerra comercial promovida por Trump, pero no creemos que realmente quiera provocar dicha guerra. Trump habla de forma controvertida y eso gusta a su electorado, pero después no actúa en consecuencia. De hecho, hemos visto cómo ha impuesto aranceles al acero y el aluminio, pero ha dejado al margen a algunos de sus socios comerciales, como Canadá y México. Creo que Trump está provocando con su dialéctica proteccionista, pero que los hechos no tendrán tanto impacto en el mercado. Lo que sucede es que, si quiere salir reelegido en las elecciones de mitad de mandato, tiene que impresionar a su electorado y hacer que la economía estadounidense crezca bastante en estos dos años. Si Estados Unidos crece un 3%, será reelegido, pero si causa una recesión con una guerra comercial, no tendrá éxito. Por lo tanto, no creo que Trump esté tan loco como para promover una guerra comercial global.

En el esquema macro, la inflación es uno de los factores que se sigue de cerca. ¿Considera que se va a acelerar la inflación o que no hay razones que sustenten un aumento de los precios? El desarrollo de los precios del petróleo también influye en la inflación. ¿Hay más posibilidad de subida de precios en el crudo?

Esperamos un aumento gradual de la inflación, no una subida excesiva, tanto en EEUU, como en Europa. Creo que el aumento de la inflación no dependerá tanto de la subida del precio del petróleo, sino de otros factores, como el mercado laboral, pues el desempleo se ha reducido notablemente en los últimos años en regiones como EEUU, Reino Unido, Alemania o Japón.

Precisamente, uno de los puntos que siguen los bancos centrales para desarrollar sus políticas monetarias es la evolución de la inflación. ¿Cuáles son sus perspectivas con respecto a la Reserva Federal? ¿Llevará a cabo cuatro subidas de tipos este año y dos en 2019 como se está descontando por parte del mercado? // En cuanto al BCE, ¿piensa que mantendrá su guía actual para la retirada de estímulos?, ¿cuándo podría plantearse la subida de tipos?

En EEUU la Fed podría acelerar la subida de tipos. Creemos que podría elevarlos hasta cuatro veces este año y otras cuatro o cinco veces el próximo año, mientras que el BCE podría comenzar a subir tipos a comienzos del 2019.

¿Y en cuanto a la reducción de su balance?

La reducción de su balance es un movimiento natural y que muestra que la situación económica ha mejorado, pues no es normal que los bancos centrales tengan sus balances cargados. No obstante, seguirán haciéndolo de forma gradual, pues su objetivo es evitar lo peor. Esta política fuerza a los gobiernos a reducir su endeudamiento, sin embargo, la política fiscal de Donald Trump va a incrementar el déficit de EEUU durante los próximos dos años.

Uno de los riesgos, precisamente, puede ser una subida de tipos más acelerada de lo que está previsto. ¿Qué posibilidades dan a este escenario? ¿Cómo reaccionaría el mercado?

Los mercados no tienen por qué reaccionar mal. Si miramos al pasado, los mercados no han reaccionado mal a las subidas de tipos ni a la aceleración de dichas subidas. Por ejemplo, en el anterior ciclo de subidas de tipos, entre 2004-2006, las tasas de interés se elevaron 8-9 veces al año, y las bolsas no reaccionaron negativamente. Si los bancos centrales aceleraran el ritmo de subidas de tipos sería porque se darían las condiciones para ello y convendría, por ejemplo, porque el crecimiento fuera mayor del esperado, y, en ese caso, las bolsas reaccionarían positivamente a una mejora del crecimiento económico. Otra razón por la que los bancos centrales podrían acelerar las subidas de tipos sería porque la inflación aumentara más de lo previsto, lo que no sería tan positivo, pero generalmente la inflación sube porque las compañías elevan sus precios y, con ello, sus márgenes de beneficios. En cualquier caso, estas dos posibles situaciones en las que se acelerarían las subidas de tipos, son situaciones que gustan a las bolsas, por lo que el impacto en el mercado no sería negativo.

Todo esto afecta al mercado de divisas. ¿Qué visión tienen con respecto al euro-dólar?

Creemos que en el medio plazo el EURUSD podría subir hasta 1,35 pero, quizás antes de eso, el dólar volverá a revaluarse frente al euro por la aceleración de la inflación. Por lo tanto, en el medio plazo vemos al euro más fuerte, pero quizás en el corto plazo el dólar gane fuerza.

¿Qué clases de activos pueden estar mejor posicionados ante el panorama macroeconómico actual?

En este momento del ciclo estamos viendo un crecimiento económico que es favorable a los activos de riesgo como las acciones, el crédito, etc, por lo que seguiremos invirtiendo en ellos.

Esperamos subidas significativas, de más del 10%, en la renta variable en los próximos doce meses. Actualmente en la cartera del fondo Lazard Patrimoine estamos sobreponderando la renta variable, especialmente de la eurozona y también de mercados emergentes. Por un lado, las bolsas europeas son las que más nos gustan, debido a que los márgenes siguen siendo bastante bajos tras las fuertes caídas experimentadas durante la crisis y creemos que pueden volver a subir de forma significativa. También nos gustan los mercados emergentes, que sufrieron mucho a comienzos de 2016 por la caída de los precios de las materias primas, a los cuales están muy ligados. Ahora, con la recuperación de los precios de las commodities, las bolsas emergentes están recuperándose también y esperamos que sigan teniendo rendimientos positivos.


Cuatro subidas de tipos de la FED este año, dos en 2019

La Reserva Federal, como siempre, genera mucha atención en el calendario porque las subidas de tipos marcan un antes y un después para los inversores en el mercado. En esta ocasión, lo que se espera es que se produzca una subida de 0,25% cada trimestre, además del actual, según Bloomberg.

En opinión de  Thomas Costerg, economista de Pictet WM, debe haber “mayor aumento de la productividad antes que cambie estimación e incluso mayor inversión empresarial, aunque las encuestas sugieren que ya se está fortaleciendo” -es el factor principal de nuestra previsión de crecimiento al 3% del PIB en EEUU.

De manera que la atención se centra en señales de mayor endurecimiento. De hecho, tal y como opina el experto, “las proyecciones económicas pueden apuntar a mayor ajuste, aunque en esta primera conferencia de prensa el presidente Powell puede mostrarse más acomodaticio”. Además, añade, “es poco probable que se muestre demasiado preocupado por las subidas de aranceles al comercio internacional de la administración Trump y trate de evitar este tema tan sensible”. Puede reiterar que el libre comercio es en interés de EEUU y que sigue vigilando, pero que los aranceles al acero y aluminio no son suficientes para cambiar la fortaleza económica y trayectoria de subida de tipos de interés.

Por otra parte, Costerg también señala que hay que tener en cuenta que la Reserva Federal ha entrado en rutina de facto de un “aumento de tipos de interés por trimestre, la mitad que en el ciclo de Greenspan-Bernanke (2004-06)”. Por eso, no ve razón “para esperar cambio a corto plazo, de ahí que prevemos aumentos en las reuniones de junio, septiembre y diciembre y dos en 2019, más de lo que descuenta el mercado”.

Aunque ha habido datos macroeconómicos decepcionantes en enero-febrero, es destacable la fortaleza del empleo y aumento de confianza en las encuestas empresariales y consumo a partir de los recortes de impuestos. Así que el pronóstico de crecimiento del PIB de la Reserva Federal puede aumentar al 2,8% -en consonancia con el consenso de Bloomberg-, aunque su pronóstico de inflación base mantenerse en 1,9%, pues el aumento de salario (ingresos promedio/hora) se ha moderado al 2,6% anual en febrero y permanece la perplejidad respecto a la inoperancia de la curva Phillips que relaciona fortaleza del mercado de trabajo con aumento de inflación.

En su comparecencia en el Congreso Powell ya indicó que estimaría cuatro subidas de tipos de interés en esta reunión, lo que varios miembros de la Reserva Federal pueden seguir. De todas formas, expone el experto, “algunos más moderados han mencionado la conveniencia del status quo hasta más evidencia de inflación”.

El caso es que la conferencia de prensa de Powell va a servir de barómetro de riesgos en el ajuste de la Reserva Federal. Hasta ahora, muy pragmático, ha tratado una línea intermedia entre “halcones” y “palomas”. En consonancia con la larga tradición de la Reserva Federal, trata de seguir siendo muy predecible.

Costerg apuesta a que diga que la previsión de cuatro aumentos de tipos de interés en 2018 es un “pequeño ajuste”, no el comienzo de un ajuste más rápido. Además, la zona de confort de aumento salarial de la Reserva Federal está en 3,5% y probablemente considere mediocre el aumento de 2,6% de febrero.

También es probable que se muestre “poco impresionado por la inflación”, aunque si indicar que se mueve en la dirección correcta. De manera que es difícil que prevea “más de cuatro de aumentos de tipos de interés este año, al menos hasta que las incertidumbres sobre inflación se aclaren. De momento la inflación sigue un camino gradual ascendente, consistente con la mejora de la economía”. Un riesgo es una inflación mucho más fuerte debido a aumento salarial. El otro es el efecto de la retórica sobre comercio internacional en la confianza empresarial.


¿Momento de estar largos en bonos de vencimientos cortos?

Las políticas monetarias llevadas a cabo desde los principales bancos centrales está cambiando el status de los bonos. El contexto es bastante claro: La renta variable global cayó ante el temor que suscitan los aranceles comerciales impuestos por Estados Unidos, mientras que los comentarios de la Fed reforzaron la idea de que se producirán, al menos, tres subidas de tipos en 2018.

Además, el Congreso Nacional del Partido Comunista de China previsiblemente dará su visto bueno a una amplia reforma gubernamental que centralizará aún más el poder. Con todo esto, desde BlackRock apuntan que el rápido ascenso de los rendimientos de la deuda pública estadounidense a corto plazo “está aumentando su atractivo”. Esto apunta a un importante giro desde los rendimientos “cercanos a cero de estos instrumentos en la era posterior a la crisis”.

Fuente: BlackRock
Fuente: BlackRock

El constante aumento de los rendimientos de los bonos con vencimientos más cortos proporciona un mayor colchón frente a las preocupaciones sobre los aumentos de los tipos de interés. Desde la gestora explican que la línea verde del gráfico muestra que “los tipos de interés deberían alzarse más de un punto porcentual para neutralizar los ingresos de un año de las notas del Tesoro estadounidense a dos años”.

Siguiendo este hilo, esto es prácticamente el doble que el año pasado, y se sitúa en un nivel muy superior a la protección que ofrecen los bonos a más largo plazo actualmente. Por eso, estos expertos consideran que el tramo corto “ofrece unas rentas relativamente atractivas y un colchón considerable frente a las perspectivas de mayores alzas de los rendimientos”.


Yellen descartará cualquier “guerra de divisas”

La Reserva Federal no tiene urgencia para actuar y, al igual que el BCE, puede esperar a la actualización de sus previsiones en marzo antes de dar cualquier nuevo paso. Por tanto, el encuentro de mañana no deparará sorpresas y se caracterizará por su tono continuista sin desmarcarse de lo apuntado con anterioridad, según el equipo de inversiones de imdi funds.

“Mañana asistiremos a una reunión de transición, en un año en el que las sorpresas serán al alza sobre los precios y salarios en EEUU, haciendo más desafiantes los movimientos de la Fed con la mirada también puesta en los equilibrios de los mercados financieros” aclaran.

Este encuentro se caracterizará por su tono continuista y por ser el último que presidirá Janet Yellen, quien adquirirá un espíritu de transición antes de pasar el testigo a Jerome Powell. De hecho, sin cambios de calado en el escenario y después de subir tipos y dar un paso más en el ajuste del balance en diciembre, creemos que la Reserva Federal no tienen prisa por endurecer su política en enero. Además, el reciente incremento del PCE central en diciembre hasta 1,524% a. servirá de apoyo a la Reserva Federal para que mañana ratifique su hoja de ruta.

El martes pasado, día en el que el Senado confirmaba a Jerome Powell como presidente de la Fed, el bono estadounidense a 10 años recortaba ligeramente su rentabilidad, descontando que el nuevo dirigente del banco central estadounidense llevará a cabo una policía monetaria continuista. Sin embargo, recientemente la rentabilidad de los T-Notes ha vuelto a subir. Este aumento, así como los acontecidos en la deuda alemana, responden a la visión global de los mercados hacia un escenario marcado por una menor laxitud de la política monetaria, el cual se ve respaldado por la mejora de los datos a nivel global. De hecho, recientemente el T-Note a diez años rompía la barrera de 2,70% y daba señales de que los inversores ya dan por sentado el endurecimiento paulatino de la estrategia de la Fed (aunque ésta no haga nada en la reunión del miércoles, sí va a seguir restando generosidad en lo que queda de año). Asimismo, las ventas de deuda pública estarían muy vinculadas con el mayor apetito por el riesgo de los inversores y con un S&P500 que no dejar de romper máximos históricos.

En los últimos días la atención se ha centrado en el mercado de divisas, donde el dólar se ha debilitado en los principales pares después de que el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, diera la bienvenida a un dólar débil por las oportunidades comerciales que creaba. El presidente Donald Trump posteriormente desdijo estas palabras, pero el billete verde sigue mostrando síntomas de debilidad. De cara a la reunión de mañana, lo lógico es que Yellen apunte a la necesidad de mantener los equilibrios de mercado, de manera que tampoco repare en exceso sobre las ventajas que puede sacar EEUU de un dólar más debilitado. La fortaleza del euro se explica como un hecho natural de la robustez de la economía de la Eurozona y el desfase en las políticas monetarias en ambos lados del Atlántico. Draghi ya fue claro al recordar el compromiso para no influir sobre los tipos de cambio con fines competitivos, de manera que nosotros descartamos cualquier “guerra de divisas”, algo que recordará Yellen.

Los niveles actuales del EURUSD no son preocupantes para la competitividad de las empresas de la Eurozona. Los últimos movimientos podrían interpretarse, desde el punto de vista de la paridad del poder adquisitivo, como un ajuste, desde una situación de importante sobrevaloración relativa del dólar con respecto al euro, hasta una situación que podremos considerar más “neutral”. Los movimientos de las divisas obedecen, fundamentalmente, a flujos y suelen tener un importante componente técnico. En ese sentido, las divisas cotizan normalmente en bandas muy amplias, con respecto a sus niveles “neutrales”, por lo que no es descartable que el EURUSD rompa el 1,25 en el corto plazo. Más allá de eso, ya todo serían conjeturas.


La normalización de tipos de la FED seguirá adelante

Las actas de la reunión de política monetaria de la Fed del 12 y 13 de diciembre no deberían cambiar el consenso sobre la dirección que tomará la Fed este año: con una normalización gradual de los tipos de los Fed Funds (tres subidas de tipos previstas este año, en línea con nuestro escenario).

En lo que se refiere a la trayectoria de los tipos para este año, siempre hay partes que consideran que el ritmo de normalización debería ser más rápido, mientras que otros consideran que el ritmo debería ser inferior o más lento.

Con respecto a la inflación, la discusión muestra menor preocupación por la inflación, aún muy baja; vemos esto reflejado a través del uso de la palabra “many” versus “several” … de numerosos partícipes que esperan presiones cíclicas que impulsen la inflación, mientras que muchos más participantes están preocupados de una inflación demasiado baja que deprima aún más las expectativas de inflación. En el “wording” de la Reserva Federal, “many” sale a relucir más veces que “several”.

En lo referente a las condiciones financieras, varios participantes expresaron su preocupación por unas condiciones excesivamente acomodaticias, lo que representaría un riesgo para la estabilidad financiera futura. El aplanamiento de la curva de tipos dio lugar a una discusión inusualmente larga. Aunque el Comité generalmente reconoce que este aplanamiento no es inusual, hay voces discordantes que están preocupadas por la señal que envía este aplanamiento. Es un tema que seguiremos de cerca.


La Fed cumple con lo esperado y sube los tipos en un 0,25%

La Reserva Federal de Estados Unidos ha cumplido con lo esperado por el mercado al subir los tipos de interés por tercera vez en el año y por quinta vez desde el año 2016.

Entre los motivos que justifican esta decisión, según el comunicado, es que “el mercado laboral ha seguido fortaleciéndose y que la actividad económica ha estado aumentando a un ritmo sólido”.

Al mismo tiempo la Fed destaca que, promediando con las fluctuaciones relacionadas con los huracanes, el aumento del empleo ha sido sólido y la tasa de desempleo disminuyó aún más al cerrar noviembre en el 4,1%, en niveles próximos al pleno empleo.

Respecto al gasto de los hogares se ha expandido a un ritmo moderado, y el crecimiento en la inversión fija comercial ha aumentado en los últimos trimestres.

En cuanto a la inflación y la inflación subyacente, otra de las grandes preocupación del organismo monetario, se mantiene por debajo del 2 por ciento.

“Las medidas de inflación basadas en el mercado siguen siendo bajas; las mediciones basadas en encuestas de las expectativas de inflación a más largo plazo apenas cambian, en general” destaca el comunicado.

En este sentido, la Fed espera que la inflación en un período de 12 meses permanezca algo por debajo del 2 por ciento en el corto plazo, pero para estabilizarse en torno al objetivo del 2 por ciento del Comité en el medio plazo. Los riesgos a corto plazo para las perspectivas económicas parecen más o menos equilibrados, pero el Comité sigue de cerca la evolución de la inflación.

En consecuencia, el Comité sigue esperando que, con ajustes graduales en la orientación de la política monetaria, la actividad económica se expandirá a un ritmo moderado y las condiciones del mercado laboral se mantendrán fuertes.

Tal y como manifiesta el analista independiente de Serenity Markets, José Luis Cárpatos, este exceso de celo sobre la monitorización de la inflación puede no gustar demasiado al mercado y puede ser negativo para el USD.

Mientras que para Luke Bartholomew, responsible de estrategia de inversión de Aberdeen Standard Investments, “la reunión de hoy no trataba en realidad sobre una subida de los tipos, eso lleva tiempo descontado, se trataba de lo que hará la Fed en el futuro. Está claro que la Fed cree que puede subir los tipos tres veces más el próximo año. Pero esta es una previsión que los mercados no compran todavía, y son los datos más que la retórica los que convencerán a los inversores en última instancia.

“Lo que los mercados quieren saber son dos cosas: cúanto impulso cree la Fed que tendrán los recortes de impuestos, y la pregunta del millón de si su confianza en la curva de Philips se ha debilitado” añade.


Pictet: “Es probable que se mantenga el dogma Yellen-Bernanke”

Thomas Costerg, economista de Pictet WM, habla sobre la nominación de Jerome Powell (‘Jay’) por parte de Donald Trump para suceder a la presidenta Yellen al frente de la Reserva Federal. El siguiente paso antes de febrero es su confirmación por el Senado, lo que parece poco problemático.

Powell no será muy diferente de Yellen (a su vez en línea con su predecesor Bernanke), según considera Costerg. Como gobernador de la Reserva Federal ha seguido a Yellen desde 2012. Es abogado y parece influenciado por el personal de investigación de la institución, que tiende a mantener una política monetaria facilitadora. Ex ejecutivo de capital privado en Washington DC, ha mantenido un perfil bajo, con discursos de tono muy medido, a diferencia de algunos miembros regionales de la Reserva Federal. Generalmente refleja “el consenso y muestra capacidad de escuchar, lo que contrasta con la retórica grandilocuente de Trump”.

Así que es probable que el dogma “Yellen-Bernanke” se mantenga. Powell cree, como ellos, en la curva de Philips que relaciona un mercado laboral más ajustado y mayor inflación. También cree que el tipo de interés neutral teórico se ha reducido considerablemente los últimos años, lo que limita la magnitud necesaria de subidas de tipos en este ciclo. Al respecto estimamos que la reserva Federal detendrá las subidas cuando los tipos de interés a corto plazo se sitúen cerca de 2% (actualmente 1,25%).

Así que es probable que la subida de tipos de interés “siga lenta”. En concreto estimamos dos alzas de 0,25%, en la reunión de 13 de diciembre –88% de probabilidad según el mercado- y en marzo de 2018. Además está “aumentando el riesgo de alza en junio dado el reciente impulso económico, más fuerte de lo esperado”.

El caso es que la nominación de Powell probablemente refleja el deseo de muchos republicanos de que la Reserva Federal de un paso atarás tras haber sido centro de atención desde la crisis financiera y muy controvertidas rondas de flexibilización cuantitativa. En este sentido Powell encarna los esfuerzos por devolver la Reserva Federal a su papel más tradicional.

A ello se añade que muchos políticos, entre ellos probablemente Trump, están más interesados en el papel de la Reserva Federal como regulador bancario, pues los republicanos se han quejado de que esta fue demasiado lejos, asfixiando el crédito y debilitando a los mismos bancos (es discutible).

Powell promueve un enfoque más relajado de regulación, pero no la gran desregulación. Así que probablemente Randal Quarles, nombrado vicepresidente de supervisión, tome esta iniciativa. También hay que ver cómo evoluciona la relación entre ambos y quien es nominado para otras vacantes, lo que puede afectar la toma de decisiones en la Reserva Federal.


Los tres puntos claves para el futuro de la Reserva Federal

Como se espera, la Reserva Federal de Estados Unidos no hizo ningún cambio en los tipos de interés que se mantienen en el rango de entre el 1 y el 1,25%. Los mercados apenas reaccionaron ante la declaración del FOMC que destacó que el crecimiento sigue siendo sólido y puso de relieve de forma más explícita la debilidad de la inflación.

Unas cifras de inflación moderadas que. según David Kohl, estratega jefe de divisas de Julius Baer, permiten a la Fed ser muy paciente a la hora de ajustar los tipos de interés en respuesta a una robusta imagen de crecimiento económico.

El camino está ahora despejado para una subida de tipos de interés en diciembre, tal y como manifiesta Luke Bartholomew, estratega de inversiones en Aberdeen Standard Investments, que considera que “salvo algún golpe importante, los mercados financieros deberían tener un recorrido suave hacia una subida de tipos en diciembre”.

Por lo tanto, los mercados prestarán más atención a diciembre y descuentan una probabilidad de subida de tipos del 90% ese mes. según Anna Stupnytsa, economista global de Fidelity International.

Pero ¿qué puntos deberá tener en cuenta la FED en su próxima reunión? Según los expertos, el banco central deberá tener en cuenta tres factores esenciales:

1. El crecimiento económico: El momento económico es percibido como más fuerte que en septiembre según Philippe Waechter, economista jefe de Natixis AM. Según la primera estimación de avance de la economía estadounidense en el tercer trimestre del año se ubicó en un ritmo anual del 3%, lo que encadenó dos trimestres consecutivos de crecimiento a ese ritmo. Al mismo tiempo, el impacto de los huracanes se ha observado que ha sido temporal y no tendrá repercusión en el crecimiento económico a largo plazo. Otro factor importante son los índices de confianza que se encuentran en un nivel muy alto en octubre.

2. La inflación: La inflación, según Waechter, aunque es percibida como más baja de lo esperado no será un impedimento para que la Fed suba los tipos en un 0,25% en su próxima reunión debido al fuerte crecimiento económico de Estados Unidos. Mientras que Anna Stupnytsa, economista global de Fidelity International, manifiesta que la subida de diciembre no es un resultado cantado, pero es más probable que el FOMC suba los tipos de forma progresiva y, muy probablemente, podrían continuar aunque los datos económicos se suavicen.

3. El cambio de presidente: la elección de Jerome Powell como candidato a presidir la FED debería tener un impacto limitado en los mercados financieros, ya que su enfoque gradual y pragmático hacia la política monetaria garantiza alguna forma de continuidad en la política monetaria de los Estados Unidos, según David Kohl, estratega jefe de divisas de Julius Baer.

Entre los grandes bancos centrales, la Fed parece estar en la mejor situación en estos momentos para continuar con un endurecimiento monetario moderado.

De cara al próximo año, la ralentización de la economía estadounidense puede rebaje las expectativas de la Fed de subir tipos de según las previsiones actuales, como destacan desde Fidelity International.


¿Qué candidato será el elegido para presidir la FED?

El mercado esperan ansiosamente la decisión del presidente Trump sobre el próximo presidente y vicepresidente de la Reserva Federal, decisión que se espera que tenga lugar antes de su viaje a Asia el próximo 3 de noviembre.

El cambio de los directivos del banco central es una prioridad para Trump y sus asesores, que desean reducir la autoridad discrecional de la Reserva Federal.

La sustitución de la presidenta Janet Yellen y el vicepresidente Stanley Fischer será un paso clave para corregir el exceso de regulación que ha extendido las operaciones del banco central mucho más allá de mandato, según ha criticado en alguna ocasión Trump.

Para el equipo de analistas de Monex Europe, de los cuatro candidatos que en su día participaban en la carrera a la presidencia, sólo dos finalistas quedan en la mente de Donald Trump, quien parece estar ultimando la elección de Jerome Powell, el candidato menos agresivo de los últimos dos contrincantes.

John Taylor, el otro finalista, es considerado por los mercados significativamente más agresivo, ya que sus investigaciones académicas produjeron la famosa “Regla de Taylor” que expone, de forma acertada, la posible dirección de los tipos de interés de los bancos centrales. Esta regla sugiere que los tipos de interés en EEUU deberían situarse en la actualidad por encima del 2.5%, siendo esta la razón por la que los mercados lo consideran un candidato de carácter agresivo.

Para el comité de inversiones de imdi funds, el carácter imprevisible de Donald Trump emborrona cualquier previsión, aunque parezca que sus favoritos sean el gobernador Jerome Powell y el economista John Taylor.

El segundo es percibido como más duro por los mercados, si bien una aplicación de su regla teniendo en cuenta los actuales tipos neutrales y el crecimiento potencial de EEUU, lleva a pensar que sus acciones no serían muy diferentes a las comandadas por Yellen.

Desde imdi funds destacan que suele obviarse que la regla (de Taylor) debe aplicarse en un determinado contexto en el que interactúa con la estabilidad financiera, lo cual refuerza la idea respecto a que la descontada dureza de Taylor igual no sea “para tanto”.

Además, la coexistencia del final del actual mandato de Yellen con tres vacantes, entre los gobernadores y la del vicepresidente de la Fed, obliga a tomar perspectiva, ya que Trump podría jugar con esta circunstancia y generar una composición de la Reserva Federal de su agrado, pero manteniendo a su actual presidenta.

Por lo tanto, desde Julius Baer, apuestan más por la probabilidad de que Powell obtenga el puesto dada la preferencia del presidente Trump por una Reserva Federal bastante dócil, pero incluso Taylor podría no ser tan belicista como se temía dada la sólida estructura institucional de la Reserva Federal.

Aunque desde Julius Baer explican que la nominación de un candidato belicista como Taylor y las crecientes posibilidades de una reforma tributaria estadounidense serían de gran ayuda para el dólar estadounidense, “lo que limitaría el margen de la Reserva Federal para subir de manera agresiva en el futuro”.

En la misma línea se manifiesta Borja Rubio, Head of Brokerage de España de Orey iTrade, pero añade que la propia Janet Yellen, actual presidenta de la Fed, podría ser reelegida como presidente y, que al fin y al cabo, lo importante no será el nombre del candidato elegido sino la evolución de la economía de Estados Unidos y cómo condicionará en la política monetaria.

El director del Máster en Bolsa y Mercados Financieros del IEB, Luis Fernando Utrera, tampoco descarta que la actual presidenta de la Fed, Janet Yellen, vuelva a ser elegida como presidenta si se tiene en cuenta el cambio de discurso del presidente Trump.

“En los últimos tres meses, el discurso de Trump ha cambiado increíblemente pasando a ser positivo hacia Janet Yellen. Primero diciendo públicamente que la respetaba, a pesar de todo lo que había dicho antes, y además que valoraba mucho cómo había hecho el tránsito de tipos a 0% a subirlos sin que afectase al comportamiento de la Bolsa” aclara Fernando Utrera. 

Aunque, al mismo tiempo, Luis Fernando Utrera no cree que Yellen pueda salir reelegido debido a que solo tiene apoyos del partido demócrata y, en contra a otros los republicanos.


La reducción del balance de la FED: la clave de los mercados

La disminución del balance de la Fed es un acontecimiento sin precedentes, al igual que lo fue la aplicación de la primera, segunda y tercera ronda de su programa de expansión cuantitativa. No existen antecedentes en los manuales que ayuden a prever cómo afectará este hecho a los mercados financieros y a la economía mundial.

La mayoría de los analistas coinciden en que el muro de liquidez derivado de las políticas monetarias ultraexpansivas aplicadas tras la caída de Lehman Brothers, ha sido uno de los catalizadores más importantes de la rentabilidad de los activos, pero, curiosamente, existe mucho menos consenso sobre el efecto que tendrá la retirada de estímulos monetarios. “La posibilidad de que otros catalizadores de la rentabilidad sustituyan al muro de liquidez dependerá en gran medida de la reacción del mercado y del entorno macroeconómico una vez se haya implementado un endurecimiento de la política monetaria”, apuntan desde Nordea.

Supongamos que ningún otro catalizador llena este vacío: el crecimiento se mantiene en niveles reducidos mientras la Fed continúa con la reducción de su balance. ¿Acudirán al rescate otros grandes bancos centrales?, se cuestionan desde la gestora.

El Banco de Japón (BoJ) sigue inyectando dinero en el sistema. Hasta aquí, todo bien. Sin embargo, el Banco Central Europeo (BCE) se verá casi forzado a reducir su programa de compra de bonos en 2018, ya que pronto se quedará sin bonos susceptibles de ser adquiridos. El Banco Popular de China ya está contribuyendo a la ralentización del crecimiento de la liquidez, al estar frenando la actividad de la “banca en la sombra” y persigue controlar los riesgos financieros. Por lo que aparte del BoJ, los flujos de liquidez provenientes de otros bancos centrales, si bien no se están revirtiendo, se están ralentizando.

Como resultado, la reducción del balance de la Fed no hará sino acelerar el endurecimiento neto de las existentes condiciones de liquidez a escala mundial. Y todavía más si esta normalización monetaria da lugar a una nueva apreciación del dólar, lo que reducirá el valor en dólares del balance del resto de bancos centrales. Dado que el dólar es la primera moneda de reserva a escala mundial, la liquidez en dólares es, en última instancia, lo que realmente importa.

Si tenemos en cuenta estos factores en su conjunto, creemos que no existen motivos para ser complacientes con respecto a la importante retirada de estímulos del programa de expansión cuantitativa. Para complicar aún más las cosas, hay que tener en cuenta que la inflación aún se sitúa muy por debajo del objetivo de la Fed. Si bien la institución monetaria estadounidense admite no conocer el motivo de este hecho, sigue manteniendo su proceso de normalización.

Por lo tanto, este episodio difiere de los periodos de endurecimiento “habituales”. En vez de la inflación, la preocupación sobre la estabilidad financiera parece ser uno de los motivos principales de la reducción de su balance. La expansión cuantitativa ha impulsado el precio de los activos hasta unos “niveles bastante elevados”, según ha afirmado la propia presidenta de la Fed, Janet Yellen.

Nordea también expone que, dicho esto, la Fed es consciente de los riesgos y, por ello, ha adoptado un enfoque gradual en la reducción de su balance. Así pues, también se puede resaltar que los repetidos intentos fallidos de Japón para salir de la política monetaria ultraexpansiva aún están presentes en nuestra memoria.

¿Es importante la oferta monetaria? La reducción de la liquidez y las perspectivas económicas

Desde la gran crisis financiera, el crecimiento de la oferta monetaria real ha llevado la delantera a la actividad económica mundial. Es por ello que, en términos de catalizadores del crecimiento, los bancos centrales se han podido considerar la única locomotora. Con un adelanto de un año, el crecimiento de la oferta monetaria real predijo la ralentización de la economía mundial durante el periodo del temor de un aterrizaje forzoso por parte de China en 2015, así como la recuperación mundial sincronizada del último año y medio.

Fuente: Nordea
Fuente: Nordea

De cara al futuro, el crecimiento de la oferta monetaria mundial ya se ha ralentizado en los últimos meses, lo que indica que más adelante se producirá una debilitación del dinamismo económico. La ralentización del crecimiento de la masa monetaria no sólo se debe a la reducción de la oferta (es decir, al endurecimiento de la política de los bancos centrales), sino también a la menor demanda de préstamos. Además, este hecho no tiene en cuenta la reducción de balance de la Fed. Una reducción adicional del crecimiento de la oferta monetaria derivada de la retirada de liquidez por parte de la Fed no haría sino incrementar los riesgos de caída de la liquidez y del crecimiento del PIB real.

Por supuesto, otros catalizadores del crecimiento podrían tomar el relevo, en particular si el multiplicador monetario se reactivase. Hasta ahora, la marea de liquidez tras la caída de Lehman Brothers se ha quedado en gran medida anclada en el sistema financiero. Si asistiésemos a un contexto de renovada confianza en los sectores no financieros, la demanda de préstamos también se vería impulsada. Dicho de otro modo, se obtendrían mayores beneficios, ya que se utilizaría en la economía real en vez de quedarse en el sistema financiero impulsando el precio de los activos.

Por ahora, la economía aún se encuentra, en gran medida, en modo de espera. Por lo tanto, resulta complejo cuadrar los riesgos de caída del crecimiento derivados de la liquidez con las expectativas de crecimiento descontadas por el mercado, que se sitúan en niveles anteriores a la caída de Lehman Brothers. Una posible explicación: parece que las esperanzas de que el Gobierno estadounidense implante un enérgico programa de estímulos presupuestarios están aumentando. Últimamente, los valores de pequeña capitalización y aquellos sensibles a las variaciones en los tipos impositivos han repuntado drásticamente.

Fuente: Nordea
Fuente: Nordea

Nuevas oportunidades ante las divergencias monetarias

Las diferentes perspectivas de inflación en Estados Unidos y la zona del euro apuntan a una mayor divergencia en el conjunto de políticas monetarias, lo que generará oportunidades para los inversores. Al menos, eso es lo que consideran desde el equipo de análisis de BlackRock, teniendo en cuenta los movimientos que hemos visto en los últimos tiempos.

Unos movimientos que se pueden resumir en tres patas, fundamentalmente: El liderazgo del mercado cambió la semana pasada; el dólar y los rendimientos de los bonos de Tesoro estadounidense subieron; mientras que la presidenta de la Fed, Janet Yellen, reiteró la continuidad de la normalización monetaria.

Los datos de septiembre sobre el mercado laboral mostrarán el efecto a corto plazo de los recientes huracanes y probablemente hagan que la Fed continúe en la senda de la normalización monetaria.

Para el cuarto trimestre, el equipo de expertos de BlackRock prevé “un crecimiento mundial estable superior a la tendencia, con una inflación al alza en EE. UU. pero plana y en niveles reducidos en la zona del euro”. Las diferentes perspectivas de inflación apuntan a una mayor divergencia en materia monetaria.

Fuente: BlackRock
Fuente: BlackRock

El gráfico anterior muestra cómo los mercados descuentan menos de dos subidas de tipos del 0,25% por parte de la Fed hasta finales de 2018, y una subida modesta de los tipos del BCE durante el mismo periodo. Creemos que la primera perspectiva se queda corta y la segunda es poco probable.

La nueva herramienta de BlackRock, BlackRock Inflation GPS, sugiere que la inflación subyacente de Estados Unidos volverá a aumentar hasta alrededor del 2%, lo que conferirá a la Fed la confianza para subir los tipos hasta cuatro veces para finales de 2018. Sin embargo, es posible que la inflación en la zona del euro se mantenga muy por debajo del objetivo del BCE en los próximos 12 meses, lo que hace poco probable una subida de tipos por parte de la institución monetaria europea.

¿Las implicaciones del mercado? BlackRock ve modestamente “mayores rendimientos por delante, con cualquier recorte de impuestos en Estados Unidos, alimentando nuevos aumentos”. Factores estructurales como el envejecimiento de la población y la fuerte demanda de ingresos deben “limitar los movimientos hacia arriba”.

Así pues, se podrían esperar “mayores aumentos en el rendimiento en Estados Unidos que en la zona euro y veremos que el dólar estadounidense se fortalece gradualmente frente al euro.


El incremento de tipos de la Fed sigue teniendo justificación

Los últimos datos de empleo y los movimientos en Estados Unidos respaldan las políticas monetarias que tiene sobre la mesa la Reserva Federal, a tenor de las últimas proyecciones realizadas por parte de los expertos de Groupama AM.

Los huracanes Irma y Harvey sesgaron las cifras de creación de empleo en Estados Unidos relativas al mes de septiembre (especialmente en los estados de Texas y Florida). De hecho, casi 1,5 millones de estadounidenses no fueron a trabajar el mes pasado debido a las condiciones climáticas. En este sentido, la cifra de destrucción de 33.000 puestos de trabajo no “debe inquietarnos”, sostienen desde de la gestora.

Fuente: Groupama
Fuente: Groupama

Asimismo, otros indicadores muestran claramente que la mejora en el mercado de empleo de Estados Unidos es muy robusta. La tasa de participación “se sitúa en la parte superior” , y la tasa de desempleo extendida a puestos de trabajo a tiempo parcial es ahora inferior a la de los niveles de mediados de 2007.

Por otro lado, los niveles de reinserción están mejorando significativamente hábida cuenta del aumento en el número de población activa que vuelve a trabajar. También hay que destacar que los salarios por hora aumentaron un 0,5% en el mes y la revisión respecto al mes anterior fijó el promedio mensual durante 3 meses a + 0,4%, un crecimiento no visto desde hacía más de 10 años. Más allá de estas estadísticas “reales”, es probable que la mejora del mercado laboral siga teniendo en cuenta los componentes de empleo de las encuestas ISM e ISMServices, que en su conjunto son bastante elevados.

Fuente: Groupama
Fuente: Groupama

Estas estadísticas sobre el mercado de empleo deberían reforzar la convicción de los banqueros centrales americanos sobre la idoneidad de mantener el aumento de tipos antes de observar una inflación salarial demasiado alta. En otras palabras, estas últimas estadísticas refuerzan nuestro escenario de un aumento en los Fed Funds en diciembre de 2017, seguido de otros tres aumentos en 2018. Nada debería cambiar con respecto a estimaciones anteriores.


Bonos con baja ponderación ante la subida de tipos

En los últimos tres meses, el potencial para la normalización de la política monetaria de la Reserva Federal ha ido ganando enteros, creando efectos en el mercado de bonos. Entretanto,  otros grandes bancos centrales siguen manteniendo un sesgo dovish, lo cual ha sido el principal impulsor de los rendimientos de los bonos soberanos mundiales.

Las acciones de los mercados desarrollados han seguido ganando posiciones, impulsadas por el crecimiento de los beneficios, mientras que los beneficios de algunos países de mercados emergentes han estado disminuyendo durante el mismo período. Mientras tanto, el aumento de los riesgos geopolíticos, según apunta el equipo de análisis de ETF Securities, ha impulsado el “precio de los metales preciosos que señala una posible corrección”. En el espacio de las materias primas, se sigue favoreciendo los metales industriales a medida que algunos déficit se profundizan. , seguimos favoreciendo los metales industriales como el déficit para algunos se profundiza.

Así pues, estos expertos sostienen que el índice de volatilidad del mercado (VIX) ha estado por debajo de su rango inferior (-1x desviación estándar) por segundo trimestre consecutivo, lo que indica que “la percepción de riesgo en el mercado de renta variable es baja y que los inversores pueden tener una mayor asignación a renta variable (55%) en comparación con los bonos (35%) para el cuarto trimestre de 2017″, similar al índice de referencia estratégico.

Antes del tercer trimestre de este año, el modelo estaba sugiriendo “una división más equilibrada entre las acciones y los bonos en el 45% cada uno, ya que el índice de volatilidad estaba entre su banda inferior y su promedio histórico”. Los productos básicos continúan teniendo una asignación del 10% tanto en las carteras estratégicas como tácticas.

Para el cuarto trimestre de 2017, según el modelo de capital de la firma de análisis, puesto en marcha desde el tercer trimestre, sugiere “una mayor asignación en grandes capitales estadounidenses, Japón, Francia, Holanda y Dinamarca”.

Los precios reales de estos índices de renta variable han estado creciendo un 3,2% en promedio en el último trimestre. Con las ganancias reales por acción también aumentando, se observa que el mercado espera que “el crecimiento de las ganancias continúe para ponerse al día con el crecimiento de los precios reales en el corto plazo”. En el otro extremo del espectro, el modelo subestima a” Italia, Brasil, México, Malasia y Rusia”. Las ganancias reales por acción han descendido un 2,9% en el último trimestre, siendo Italia la peor. Es probable que el mercado de renta variable italiano “permanezca moderado hasta las próximas elecciones generales de mayo de 2018”.

De esta manera, la siguiente tabla muestra cómo las posiciones tácticas de ETF Securities han cambiado en los últimos tres trimestres en comparación con el punto de referencia estratégico y nuestras las nuevas posiciones para este trimestre.

Fuente: ETF Securities
Fuente: ETF Securities

Un menor crecimiento económico se interpondrá en los planes de la FED

La Reserva Federal de Estados Unidos ya ha comenzado una normalización gradual de la política monetaria, con tres subidas de tipos de interés y el inicio de la reducción de la abultada cartera de deuda, poniendo fin al agresivo estímulo para reactivar la economía estadounidense tras la crisis.

Entre los planes de la presidenta del organismo, Janet Yellen, se encontraría subir una vez más los tipos de interés este año y tres veces el próximo año 2018.

Pero según los estudios realizados por AXA Investement Managers, la Reserva Federal de Estados Unidos reducirá el número de subidas de tipos de interés, de cuatro a tres, debido a un menor crecimiento de la economía de Estados Unidos.

Según Jaime Albella, director de ventas de AXA IM, la Fed subirá el precio del dinero una vez más en diciembre de este año y esperará hasta junio de 2018 para volver a subirlo. Por último, la Fed llevaría a cabo la tercera subida de tipos de interés en septiembre de 2018.

Esta rebaja de las expectativas sobre la normalización de los tipos de interés en Estados Unidos se debe, según Albella, a que la economía del país va a sufrir una ralentización en su crecimiento debido a una menor renta disponible con un mejor consumo en coches, casas y una bajada de los beneficios.

De esta forma, desde AXA IM rebajan en tres décimas las previsiones de crecimiento para el PIB en Estados Unidos al 2,1% en 2017 y al 1,9% en 2018; mientras que el consenso considera que el crecimiento será del 2,1% y del 2,3%, respectivamente.

Fuente: AXA IM
Fuente: AXA IM

Respecto a la reducción del balance de la Fed, el equipo de análisis de la gestora consideran que se reducirá en 380 bn en 2018 y en 420 en 2019.

En cuanto a la aprobación del techo de deuda en Estados Unidos apuntan a que finalmente se aprobará en diciembre con una subida de techo temporal lo que provocará volatilidad en los mercados durante el mes de noviembre.

El inicio del tapering por parte del Banco Central Europeo

Por su parte, el Banco Central Europeo será extremadamente prudente en sus próximas comparecencias -todavía está pendiente la reunión de octubre y la de diciembre- para evitar una apreciación del euro.

El presidente del organismo monetario, Mario Draghi, aprovechará su próxima reunión de octubre para anunciar una reducción de la compra de activos que pondrá en marcha en enero de 2018.

“El BCE retrasará el tapering por lo que la normalización de la política monetaria será más lenta y más prolongada en el tiempo” aclara Jaime Albella, director de ventas de AXA IM. 

En contra a lo que ocurrirá en Estados Unidos, la situación para Europa se presenta más positiva debido “al momento favorable que atraviesa con una fuerte recuperación de los PMI que se encuentran estables en 55,7, lo que significa que el PIB de la eurozona también debería repuntar” destaca Albella.

En cuanto al mercado de divisas, desde la gestora destacan que el EURUSD se mantendrá en niveles de 1,20 hasta final de año debido a una depreciación del dólar, más que por una apreciación de la moneda única europea.

Teniendo en cuenta este escenario macroeconómico y los planes que podrían llevar a cabo los bancos centrales, entre las estrategias de inversión de AXA IM se encuentra:

1. Sobreponderar la renta variable incluido emergentes debido a un crecimiento global sólido y márgenes que sostienen los beneficios y las valoraciones

2. Infroponderar gobiernos

3. Sobreponderar High Yield eurozona a pesar de que las valoraciones están ajustadas pero la “búsqueda de rentabilidad va a seguir.

4. Sobreponderar volatilidad debido a riesgos geopolíticos que crecen y generan incertidumbre.

 

 


Bonos convertibles, una apuesta segura ante subida de tipos

Los bonos convertibles tienen un fuerte poder de diversificación. Están altamente correlacionados con la renta variable, moderadamente con el crédito y ligeramente con los tipos de interés, y también ofrecen convexidad. Todo ello los convierte en una poderosa herramienta para diversificar la cartera y también para prepararse para la subida de tipos.

Según Arnaud Brillois, director de inversión en convertibles de Lazard Frères Gestion, “estructuralmente, los convertibles tienen una duración entre 1,6 y 2,5 años. Por lo tanto, el impacto del aumento de los tipos de interés es limitado”.

Como se muestra la imagen a continuación, durante los años de subida de tipos de interés, los bonos convertibles han dado resultados positivos.

Fuente: Lazard Frères Gestion
Fuente: Lazard Frères Gestion

Los bonos convertibles tienen su propio perfil de riesgo/rentabilidad atractivo. A largo plazo, en un período de 10 años, por ejemplo, ofrecen un mejor rendimiento que la renta variable y con aproximadamente la mitad de la volatilidad. Por otro lado, permiten invertir en acciones atractivas y volátiles limitando los riesgos, por ejemplo, en sub-sectores atractivos como la inteligencia artificial, según Lazar Frères Gestion.

Pero su principal virtud es la convexidad: un bono convertible aumenta su exposición a renta variable con una subida del subyacente, y disminuye la exposición a bolsa con la caída del subyacente. Además, la normativa europea Solvencia II es muy favorable a los bonos convertibles.

“Creemos firmemente que la inversión mínima debe ser del 5% NAV de la cartera para beneficiarse plenamente de su efecto diversificador excepcional que proporcionan los bonos convertibles” declara Brillois.

El fondo Lazard Convertible Global ha superado fuertemente al índice Thomson Reuters Global Focus Convertible.


Los mercados esperan una reducción del balance de la Fed

Las bolsas europeas han abierto a la espera de la decisión de política monetaria de la Fed. Desde Orey iTrade creen que el organismo mantendrá tipos, por lo que la clave estará en los detalles de su plan de reducción del balance. Estos detalles podrían afectar al mercado de bonos, pero apenas se espera que tengan impacto en el dólar y en Wall Street, donde Borja Rubio, Head of Brokerage de Orey iTrade, espera “una corrección más profunda”. Los máximos históricos parecen insostenibles y “es momento de ir aumentando la liquidez y las coberturas de carteras”, indica el experto.

En la misma línea se manifiesta Juan Ramón Casanovas, director de gestión de carteras privadas de Bank Degroof Petercam Spain que espera que la Reserva Federal anuncie un plan para empezar a reducir su balance de bonos y mantenga los tipos de interés en el nivel actual.

“El plan de reducción probablemente se empezará a ejecutar entre octubre y diciembre. El proceso será gradual y el impacto que tendrá sobre los tipos largos será limitado. Recordar que los tipos a 10 años se encuentran a fecha de hoy en el 2,23%, cerca del 2,03% de mínimo que han marcado este año. Según nuestros cálculos, la Fed podría tardar cerca de 5 años en reducir el balance actual de 4,5 billones de dólares a los 2 billones que tiene marcados como objetivo” aclara Casanovas.

Para James Athey de Aberdeen Standard Investments, la Fed debería empezar el proceso de reducción de su gran balance y acabar con el universo paralelo de liquidez infinita lo que será un proceso tenso.

“Nadie lo ha hecho antes, así que nadie puede decir con credibilidad que sabe qué va a pasar. Estamos todavía en una fase muy temprana del proceso pero, hasta la fecha, los mercados financieros han permanecido ampliamente inmóviles y libres de la perspectiva de caídas, en oposición a la liquidez interminable” afirma Athey.

La Fed se enfrenta actualmente a un dilema debido a que el crecimiento es sólido, pero los datos de inflación son decepcionantes, sin olvidar el impacto de la catástrofe que se ha producido en Texas y Florida. Sin embargo, desde La Française, observan que si se tiene en cuenta el efecto en el PIB de anteriores grandes tormentas, hay relativamente poco impacto discernible en el crecimiento actual o futuro.

“Durante los últimos 30 años, el crecimiento del PIB de EEUU se ha reducido alrededor de un 0,2% en el trimestre posterior a que se hayan registrado grandes huracanes – y se ha acelerado medio punto porcentual después, lo que significa que no creemos que estos eventos tengan un impacto significativo en la Fed” declara François Rimeu, Responsable de Cross Asset y Retorno Total de La Française.

Teniendo todo esto en cuenta, Rimeu considera que la Fed anunciará una reducción de su balance como estaba planeado, a un ritmo gradual y revisará a la baja en el diagrama de puntos serán marginales, reafirmando la voluntad del Comité de continuar con un endurecimiento gradual.

Subida de tipos de interés

Yves Longchamp, Head of Research ETHENEA Independent Investors (Schweiz) AG considera que las probabilidades de que la FED decida mantener sin cambios los tipos de interés en su reunión del 20 de septiembre son actualmente cercanas al 100%.

Fuente: ETHENEA
Fuente: ETHENEA

En el caso, ciertamente improbable, de que el banco central decida lo contrario, el dólar podría recuperarse rápidamente y poner fin abruptamente al supuesto mercado bajista del dólar.

Desde ETHENEA tampoco esperan cambios en los tipos de interés en la próxima reunión, sino más bien un anuncio de que el balance fuertemente inflado de la Reserva Federal de Estados Unidos se reducirá gradualmente a partir de octubre.

Por contra, desde Bank Degroof Petercam Spain señalan que los mercados contemplan una probabilidad de en torno al 50% de una subida de tipos en la reunión del próximo mes de diciembre.”Las expectativas de subida de tipos se han incrementado esta semana pasada después de que los datos macroeconómicos publicados reflejaran una leve aceleración. La economía de Estados Unidos siguió creciendo a un ritmo moderado entre julio y mediados de agosto y las señales de aceleración de la inflación se mantienen contenidas” subraya Casanovas.

En este contexto, los expertos de Edmond de Rothschild AM mantienen la asignación de activos de favorecer razonablemente la renta variable, con un enfoque en la eurozona y en menor medida en Japón. “Los últimos movimientos en el dólar americano nos parecen exagerados, pero, sin embargo, no hemos cambiado nuestro desglose de asignación de activos al margen de algunas modificaciones tácticas en algunas carteras” subrayan.


La Reserva Federal, entre mantener y rebajar los tipos

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se encuentra inmersa en un programa de ajuste monetario gradual como reflejo del buen rumbo económico de EE.UU. De hecho, el organismo monetario ha subido este año en dos ocasiones los tipos de interés, actualmente entre el 1% y el 1,25%, y sus deseos eran encarecer de nuevo el precio del dinero una vez más antes de que acabe 2017.

La reunión de la Fed de esta semana llega en un momento de incertidumbre para los mercados con un repunte de la inflación pero no tan fuerte como lo esperado, junto con las consecuencias de los últimos huracanes sobre la economía.

Además las últimas declaraciones de Donald Trump han vuelto a reavivar la polémica en torno a la Fed. El presidente de Estados Unidos ha declarado recientemente que respeta a Janet Yellen pero todavía no ha decidido si continuará siendo la presidenta de la Reserva Federal cuando finalice su mandato en febrero de 2018.

En medio de esta incertidumbre, que se une a la renuncia de su vicepresidente, Stanley Fischer, por motivos personales, el organismo monetario debe evaluar los últimos datos macroeconómicos conocidos como el de IPC del mes de agosto.

El Departamento de Trabajo reveló que el índice de precios al consumo (IPC) aumentó un 0,4% en agosto, una décima más de lo que habían calculado los expertos, lo que dejó la inflación interanual en el 1,9%.

Un repunte de la inflación que no ha sido tan fuerte como se preveía debido a que Donald Trump no ha llevado a cabo medidas como la rebaja fiscal para las empresas, inversiones en infraestructuras y defensa que podrían haber disparado los precios.

Según el especialista en mercados de renta variable de iBroker, Antonio Castelo, la Reserva Federal puede que se anticipase a ese repunte de la inflación y ahora puede que no tenga muy claro que hacer con los tipos de interés.

“Puede que la subida de tipos que estaba prevista para este año no se produzca y tampoco está muy claro que pasará con las tres subidas de tipos previstas para 2018. A lo mejor se producen pero mas tarde de lo que los mercados están esperando” aclara Castelo.

Por su parte, el analista de XTB, Jorge López, considera que la Reserva Federal de Estados Unidos estaría pensando en una reestructuración a la baja de los tipos de interés si se tiene en cuenta además que Estados Unidos está pendiente de aprobar su techo de deuda.

“A finales de mes tenemos la aprobación del techo de deuda de EEUU. Ya en 2011 dio de que hablar y incluso se llegó a rebajar la calificación del país. Lo importante sería que en la reunión del día 30 se aprobase el techo de deuda pero tendrán dificultados porque es previsible que Trump llevará a debate la construcción del muro y como financiarlo” aclara López.

Para Natalia Aguirre, directora de análisis de Renta 4 Banco, la normalización monetaria por parte de la Reserva Federal seguirá adelante, pero será más lenta y gradualmente en un contexto de: menores presiones al alza sobre crecimiento debido a las dudas sobre el estímulo fiscal de Trump, y el impacto a corto plazo de huracanes junto con la inflación en niveles moderados a corto plazo.

“A medio plazo, la inflación podría repuntar -con una depreciación del dólar y con un mercado laboral en pleno empleo – más de lo esperado por el mercado, acelerando la reducción de balance y/o las expectativas de subidas de tipos” añade Aguirre.